¿Por qué no existe registro oficial de empresas de fontanería?

Enviado a los suscriptores de La Lista Vectorial el 21/07/2020.

Ayer me llego una duda recurrente, relativa a la habilitación necesaria para ejecutar instalaciones de agua y a cuándo las mismas necesitan proyecto. Las preguntas las responderé al final, pero antes pondré un poco de contexto.

En España casi todas las instalaciones en edificios se encuadran en un marco similar:

  • La ejecución corresponde a empresas instaladoras, inscritas como tales en el Registro Industrial.
  • El mantenimiento debe llevarlo a cabo una empresa mantenedora, conservadora o instaladora (cambia la denominación, pero no el concepto).
  • Puede haber obligación de inspecciones periódicas por empresas mantenedoras u organismos de control.
  • En determinados casos hay que hacer proyecto técnico, que puede ser independiente o formar parte del proyecto del edificio.
  • Es necesario realizar algún trámite ante el organismo competente en materia de industria, o en quien este haya delegado (organismos de control o empresa distribuidora).

Ocurre así en las llamadas instalaciones de seguridad industrial, que son aquellas que cuentan con un reglamento de seguridad industrial derivado de la ley de industria; la Fundación para el fomento de la innovación industrial encuadra en seguridad industrial los siguientes tipos de instalaciones:

  • Instalaciones térmicas (calefacción y climatización).
  • Instalaciones eléctricas.
  • Instalaciones de combustibles gaseosos.
  • Instalaciones de productos petrolíferos.
  • Almacenamientos de productos químicos.
  • Almacenamientos de fertilizantes basados en nitrato de amonio.
  • Plantas e instalaciones frigoríficas.
  • Equipos a presión.
  • Protección contra incendios.
  • Combustibles alternativos, hidrógeno y recuperación de vapores de gasolina.

Todas tienen sus peculiaridades, y en algunas no existen los carnés profesionales como tal. Pero el esquema es más o menos similar. Pero, ¿qué pasa con las instalaciones de agua?

Las Normas Básicas para las Instalaciones Interiores de Suministro de Agua (NIA)

Durante muchos años las instalaciones de suministro de agua fueron reguladas por las llamadas Normas Básicas paras las Instalaciones Interiores de Suministro de Agua (NIA), aprobadas por Orden del Ministerio de Industria de 9 de diciembre de 1975.

Vamos, que si las tienes impresas, que sepas que hay bosques más jóvenes que tú.

Mientras estuvo vigente esta Orden, nadie (que yo sepa) cuestionó que las instalaciones interiores de agua tuviesen una especie de régimen «asimilado» de instalaciones de seguridad industrial.

Así las comunidades autónomas se sentían legitimadas para establecer marcos jurídicos que regulaban la actuación de las empresas de fontanería y procedimientos que ordenaban el registro de las instalaciones de agua. La situación era parecida a la que se da ahora con las instalaciones de calefacción.

Pero todo cambió.

El Código Técnico de la Edificación y un político neerlandés

El Código Técnico de la Edificación, que es un Real Decreto del año 2006 del Ministerio de vivienda deroga las NIA y hace entrar en vigor las secciones HS 4 y el HS 5. Es decir se sustituyen normas del Ministerio de industria por normas del Ministerio de vivienda.

El día de los inocentes del año 2009 entra en vigor la Directiva Bolkestein, con la pretendida intención de favorecer la libertad de establecimiento y la libre circulación de servicios entre los Estados miembros de la Unión Europea.

Esto hace que los procedimientos que regulan el acceso a las actividades de servicios, como los de las empresas instaladoras o mantenedoras, deban revisarse de forma concienzuda, sustituyéndose los procedimientos de autorización por procedimientos de inscripción a priori mediante declaración responsable (esto es un tema que da para mucho que hablar, pero si nos metemos en ese laberinto a Ariadna se le acaba el hilo, fijo).

En este contexto, algunos órganos autonómicos competentes en materia de industria empiezan a cuestionarse si industria tiene competencia en materia de instalaciones interiores de agua, y lo hacen en base a dos presunciones:

  • Ya no existe norma estatal del Ministerio de industria (ahora es de vivienda)
  • La fontanería no puede ser considerada especialidad de seguridad industrial al ser cuestionable que en su funcionamiento pueda poner en peligro la integridad de personas, animales, bienes o medio ambiente , y por tanto no se encuentra bajo el paraguas de la ley de industria.

La Guerra del agua

Algunas comunidades autónomas defienden derogar toda la normativa que regula el sector de la fontanería, dejando sin efecto los carnés profesionales, el registro de empresas instaladoras y el registro de instalaciones. Los Ministerios de industria y de vivienda no quieren abrir el melón de las competencias y se genera una situación extraña, en la que algunas comunidades autónomas derogan todo el marco jurídico de raíz y otras lo mantienen.

Esto genera una total asimetría (más de la que ya hay normalmente), e impide la libre circulación de empresas instaladoras en el territorio del estado. En la UE a alguno se le ponen los pelos de punta.

Las asociaciones empresariales y los gremios del sector reaccionan de formas diferentes. Hay asociaciones y federaciones que se oponen de forma radical a la derogación, mientras otras lo asumen como algo inevitable y mantienen posiciones muy templadas. En aquella época yo formaba parte de la comisión de agua de CONAIF y la verdad que no era cómodo asistir a las reuniones.

Al final se impone la uniformidad, y la fontanería, como especialidad de seguridad industrial, desaparece.

El Ministerio de industria se desentiende de las instalaciones de agua, y el Ministerio de vivienda (o su equivalente) no quiere saber nada de carnés profesionales o habilitación de empresas instaladoras.

Algunas comunidades mantienen pseudo-regímenes, que o son voluntarios o manifiestamente contrarios al derecho comunitario. Y así llegamos a nuestros días.

Resumen final

Como resumen final, podemos contestar a las preguntas más frecuentes relativas al tema:

  • ¿Las instalaciones de fontanería son instalaciones de seguridad industrial? NO.
  • ¿Es necesario registrarlas en industria? Depende de la comunidad, pero en la mayoría NO (y no debería).
  • ¿Es necesaria la habilitación como empresa instaladora de agua para ejecutar estas instalaciones? En principio NO, desconozco si alguna comunidad la mantiene, pero si es el caso no debería.
  • ¿Hay que hacer proyecto de las instalaciones de agua? Solo si la obra está en el ámbito de aplicación de la LOE y hay que hacer proyecto de acuerdo con el CTE.
  • ¿Es necesario presentar la documentación técnica en industria? En principio NO, desconozco si alguna comunidad mantiene el registro, que en todo caso debería ser voluntario. Lo que si es posible que la empresa suministradora solicite un boletín con los datos técnicos de la instalación; lo que no puede es solicitar ninguna titulación concreta al firmante del boletín.

Desconozco cómo es la situación en las diferentes comunidades autónomas, ya que algunas van por libre. Si tienes información al respecto, puedes dejarla como comentario en la entrada del blog.

Curso de proyectos de instalaciones de fontanería

Recuerda que sigue siendo necesario el proyecto de la instalación interior de agua cuando nos encontremos en el ámbito de aplicación de la LOE. Este proyecto, que podrá formar parte del proyecto del edificio o ser específico, deberá justificar las exigencias básicas de la sección HS 4 (instalación de agua) y de la sección HS 5 (saneamiento) del CTE.

Si quieres aprender a proyectar instalaciones de agua, tienes un curso a tu disposición en la web. Además en el apartado de descargas tienes mucho material relacionado con las instalaciones de agua. A continuación te hago un pequeño resumen de los recursos disponibles:

¡Abrazos virtuales!

La importancia de la autoridad y libros de ingeniería

Enviado a los suscriptores de La Lista Vectorial el 18/07/2020.

Toca hablar del circuito hidráulico que nunca se purgaba.

Los automatismos estaban probados; por indicación del jefe de mantenimiento de la planta, la parte de control se había subcontratado a un integrador que lo había hecho muy bien.

Faltaba llenar el circuito hidráulico y probar la fuerza.

Acostumbro a ir a las puestas en marchas de las instalaciones en las que participo, pero en esa ocasión me fue imposible. Tenía clase, y el problema era que, como en el chiste, yo era el profesor.

En un descanso vi el móvil, muchas llamadas perdidas del instalador. ¡Tensión!. Devuelvo la llamada. El instalador, sin más preámbulos:

– Las bombas llevan una hora funcionando, y no vuelve agua al depósito. Esto no funciona.

«Esto no funciona», frase lapidaria. Torpedo a la línea de flotación. Procede cambiar el rumbo y lanzar contramedidas.

Era una instalación de climatización para calentar una nave de almacenamiento de un producto terminado muy caro.

La nave era grande y la carga térmica también, teníamos tres climatizadores que si las pillan los de IKEA te ponen un piso dentro. El día que el comercial de la tubería vendió la obra, llevo champán a casa. Para recuperar el calor de las camisas de unos motores de cogeneración había un depósito de inercia de 30 m3 de eje vertical, construido en hormigón, e imposible de presurizar; era necesario trabajar en circuito abierto.

Los trabajadores de la empresa instaladora habían llenado el depósito y arrancado las bombas. El nivel del depósito bajo, pero no retornaba agua.

– Procedía diagnóstico.

– ¿Las bombas levantan levantan presión? – pregunté.

– Sí.

– ¿Cuánta?.

– (un valor que no recuerdo).

– ¿Se oye algo en el retorno?.

– A ver, espera.

Supongo que a mi mente vinieron imágenes a un operario subiendo a la escalera de gato, metiendo la cabeza por el registro superior del depósito.

– Sí, se oye como el mar – Eso si lo recuerdo, como para olvidarlo.

– Ya, es el aire saliendo, está purgando el circuito – lo dije con seguridad, aunque la procesión iba por dentro – En serio, ¿cuánto llevan purgando las bombas?.

– Unos 20 minutos – el instalador había exagerado, un poco de drama.

Después de un cálculo mental rápido, le dije que era normal, que a una velocidad de 1 m/s y contando con los tapones de aire la instalación tardaría un rato en purgarse. Lo dije con aplomo (uno que realmente no tenía).

Y colgué.

Y funcionó. Y nunca más volví hablar con el instalador de ese trabajo porque la instalación funcionaba de diez.

Tiempo después averigüé que a él la instalación le había dado gran proyección. En una reunión en la asociación provincial otros instaladores me hablaron de aquella planta magnífica con tuberías como oleoductos, un depósito de inercia que no cabía en la catedral de Santiago y climatizadoras como transbordadores espaciales.

Yo era novato, sonreí y comenté que la había diseñado yo, nadie lo sabía. Qué gran fallo.

Tardé en aprender que es un error esconderse. Este negocio se basa mucho en la autoridad y la experiencia. Y los casos de éxito dan autoridad, anótatelo. Posicionarte como experto en un área muy concreta (instalaciones de clima «raras») y contar con casos de éxito en el área hacen que seas la primera persona en que piensa el que tiene un problema en ese campo. Reconocimiento de marca o «Top of mind» en argot de marketing.

En el trabajo del que te he hablado lo más difícil fue la obra de la tubería, grandes diámetros, velocidades y pérdidas de presión altas, accesorios caros y pesados, trabajos en altura, dilataciones significativas (había tiradas rectas de más de 150m). Es de lo que me siento más orgulloso.

Otro método para lograr autoridad es escribir un libro. Y yo he escrito uno, sencillo y muy práctico, para calcular circuitos hidráulicos. Se titula Principios de Cálculos de Tuberías y puedes encontrarlo en Amazon, te enlazo la página del libro donde encuentras toda la información.

Y hablando de libros …

Libros en IngenierosIndustriales.com

He reorganizado la sección de libros del Blog. En ella te hablo de manuales técnicos para el cálculo de instalaciones y de libros útiles para el ejercicio libre y el desarrollo personal. Solo hablo de libros que conozco y utilizo, dando mi parecer e indicando para qué perfil profesional son indicados, puedes acceder haciendo clic en este enlace.

¡Abrazos virtuales!

Porque no me gustan los proyectos de actividad

Enviado a los suscriptores del newsletter público el 15/07/2020.

Ayer un compañero me pidió ayuda con una memoria de actividad con la que está un poco atascado. Buscando en el baúl de los recuerdos (y en un disco duro externo), vinieron a mi mente algunos momentos vividos durante la elaboración de proyectos y memorias de actividad.

También me asaltó la sensación de que es un tipo de trabajo que no me llena, y dediqué parte de mi caminata diaria a reflexionar sobre el porqué. Tal y como te temías, compartiré esas reflexiones y al final de todo unos recursos que te pueden resultar útiles.

Los proyectos y las memorias de actividad son documentos que hay que elaborar para presentar en el ayuntamiento para que este otorgue la licencia de actividad o registre junto a la comunicación previa o declaración responsable pertinente.

No me gusta de los trabajos de actividad que son muy transversales y requieren abarcar mucha normativa, incluidas ordenanzas municipales. Parece que esto va un poco en contra del principio de especialización que tanto predico (aunque solo lo parece).

Tampoco me agrada el hecho de que son trabajos que generan mucha fricción con el cliente y con el ayuntamiento. Convencer al cliente de ir por el libro suele ser complicado, y más cuando la mayor parte de la normativa es más difícil de entender que la obra de Proust. Además, raro es el trabajo que no genera requerimientos del ayuntamiento, anexos y enmiendas. Un tostón.

Pero lo que menos me gusta es que el cliente es cliente final, y que salvo que sea un gran grupo empresarial, no tendrá ningún tipo de recurrencia y no nos necesitará más en su vida (con lo difícil que es hacer un cliente).

No creas que es un alivio trabajar para grandes compañías, que suelen interponer empresas de montaje y oficinas técnicas repletas de interioristas, y donde el señor que paga tiene los colmillos más afilados que el abuelo de los Monster.

He hecho muchos trabajos de actividad (panaderías, carnicerías, fruterías, supermercados, talleres de motos, comercial de tractores, call center, oficinas, tiendas de telefonía, …). Ahora los evito porque no he sabido especializarme, no digo que no sea posible. Digo que yo no he sabido o no he querido.

Porque creo que sí es posible especializarse como experto en trabajos de actividad, bien orientándose a un nicho en concreto, que tenga algún tipo de problema que tú resuelves de forma excelente, bien posicionándote como Sr. Lobo.

El Sr. Lobo es una referencia icónica de la película Pulp Fiction, interpretado por Harvey Keitel, y es el tipo al que todo el mundo llama si tiene un marrón. Si tienes don de gentes, se te da bien camelar, eres resolutivo y no te estresas con facilidad, un posicionamiento como Sr. Lobo puede ser muy interesante.

Cómo creo que ya he hecho bastantes referencias viejunas por un día, y no quiero que si eres «millennial» gastes el Google de tanto usarlo, te comparto un pequeño guión, muy personal que yo uso para los proyectos de actividad, y que ayer le envié al compañero que cite al comienzo.

Guión para memorias de actividad

Las memorias y los proyectos de actividad son un tema complejo, porque pueden afectarte ordenanzas del ayuntamiento, normas subsidiarias provinciales, normativa autonómicas y estatal.

Es importante que expliques al cliente que es un proceso muy condicionado por el criterio de los técnicos municipales, y que es normal recibir solicitudes de información adicional o requerimientos por parte del ayuntamiento.

Lo normal es estructurar el documento en los apartados que aparecen en el siguiente PDF:

Si lo que buscas son ejemplos de memorias de actividad, aquí te dejo dos; la primera más sencilla y sin instalaciones, la segunda más completa y con instalaciones. En las dos debes actualizar los documentos del CTE a su última versión y revisar y adaptar la normativa:

Los recursos indicados son exclusivos para miembros premium. Recuerda que suscribirte a IngenierosIndustriales.com te permite acceder a descargas, cursos, masterclasses y soporte personalizado. En la página de registro encuentras los precios actualizados.

¡Abrazos virtuales!

Ventilando salas de calderas

Enviado a los suscriptores del newsletter público el 14/07/2020.

Los expertos en negociación y ventas dicen que quien hace las preguntas y escucha es el que lleva el peso de la conversación. Estoy de acuerdo.

La instalación de climatización más grande que recuerdo haber diseñado tenía unos tres megas de potencia instalada, entregados mediante unas climatizadoras grandes como autobuses. Era para acondicionar el interior de un gran almacenamiento de producto terminado, que debía conservarse en unas condiciones concretas de humedad y temperatura.

El instalador, que hacía de forma habitual pequeños trabajos en la planta, nunca había hecho una instalación tan grande. Estaba acongojado, o algo parecido. Nos conocíamos de unos cursos que yo había impartido en su zona; me pidió que le echase una mano con el diseño y los cálculos.

El instalador vendió a la empresa que había contratado un ingeniero para desarrollar la solución, cuando teníamos un borrador perfilado nos citó el jefe de mantenimiento para explicarnos sus condiciones. ¡Vaya pinta!.

El tipo apareció en ropa de trabajo, sucio de la cabeza a los pies, como si hubiese salido de dentro de una caldera. Era una versión de Paco Martinez Soria en joven; enérgico, campechano (pero sin la parte de matar elefantes) y muy mal hablado. Mantuvo durante 10 minutos una cháchara insustancial perlada de todo tipo de palabrotas. No entró en el tema.

Después de la perorata se quedo callado, observando cómo la hiena que sigue al ñu herido.

Callado …

Callado …

Si hubiese sido un episodio de Dragon Z las piedras hubiesen girado a nuestro alrededor.

Soy de las personas a las que no incomoda el silencio. No todo el mundo se siente cómodo en silencio.

El instalador se vio obligado a hablar, y empezó a exponer la solución. Me mantuve expectante; el jefe de mantenimiento me miró y me preguntó qué marca de autómatas íbamos a usar. Le contesté, me dijo que no y me indico otra marca, justificando su respuesta de forma educada.

Empezó como una suerte de partido de tenis, donde nosotros sacábamos y el restaba al nivel de Djokovic.

Hablaba poco, y al mismo tiempo, decidía y llevaba el peso de la conversación.

Me causo una honda impresión. Lo que hizo en esa reunión fue una lección magistral. Era un hombre serio y directo, pero afable y educado. En el transcurso de la obra, por él supimos que había nacido en una aldea cercana, que vivía en el pueblo, y que la fábrica era su casa.

No nos dio información acerca de sus estudios ni experiencia; pero despertó mucho mi curiosidad su vasto conocimiento, su capacidad para anticipar problemas y sobre todo su capacidad para corregir a los demás mediante un diálogo metódico que les hacía caer en sus errores sin que se sintieran agraviados, y en que él mismo hablaba menos que el interlocutor.

Así que investigué. Nadie en la planta tenía referencias ciertas, se sabía que era ingeniero técnico industrial y a partir de ahí rumores, que si tenía tres carreras, que si había estudiado en Estados Unidos, y que si había hecho un postgrado en el MIT. Nunca le pregunté.

Aquella obra me enseñó la importancia de la escucha activa, que es posible llevar el peso de una conversación siendo el que menos habla, y sobre todo que las apariencias engañan, y que cuando nos relacionamos con desconocidos debe primar la cautela acerca de presumir un determinado nivel de conocimiento por el aspecto. También me enseño lo mucho que tardan en purgar algunos circuitos abiertos, pero eso lo dejamos para otro día …

Ventilación de salas de calderas

Si has llegado a este punto te estarás preguntando por qué el asunto habla de la Ventilación de Sala de Calderas. Pues porque es el documento que voy a compartir hoy, un resumen en PDF que he preparado atendiendo a la sugerencia de una suscriptora de pago, puedes descargar el documento aquí:

Si eres miembro de pago, puedes acceder a una masterclass en vídeo en la que explico los conceptos expuestos en el documento haciendo clic en el siguiente enlace:

Si no eres miembro, recuerda que suscribirse es muy sencillo y te da acceso a todo el contenido del sitio y a soporte personalizado. Puedes consultar los precios actualizados en la página de registro.
¡Abrazos virtuales!

¿Puede un libro cambiarte la vida?

Enviado a los suscriptores del newsletter público el 08/07/2020.

Hace unos días varios usuarios del grupo de Telegram pidieron sugerencias de libros sobre instalaciones y estructuras. Eso me motivo para recuperar una página del Blog un poco olvidada en la que guardo un listado de libros que me parecen interesantes por diferentes motivos.

Entre los esos libros aparece uno que ha sido muy importante para mí. Se titula La semana laboral de cuatro horas.

Me gusta leer y me gustan los libros. Acostumbro a salir a caminar todos los días, y a menudo los paseos tienen un interludio en una librería del centro de Vigo, donde hojeo libros de todo tipo.

Allí encontré el libro de Tim Ferriss, sobre una mesa, como producto destacado. Me llamó la atención la portada, distinta de la actual, con tonos amarillos y rojos, y sobre todo el título, todo un «gancho» que desmerece bastante al contenido.

Creo que el libro llego a mí en el momento oportuno. Quizá sea demasiado radical decir que me cambió la vida, pero puedo afirmar sin lugar a dudas que fue un instrumento de cambio, una herramienta muy útil.

Cambió mi percepción respecto al trabajo y me ayudó a desarrollar una relación muy diferente con el dinero. Fue una palanca. No está maravillosamente escrito, dice muchas obviedades y tiene algunas «fantasías» propias de la cultura americana que a nosotros nos resultan chocantes; sin embargo, si lo lees con espíritu crítico (como creo que hay que leer todos los libros) está repleto de pepitas de oro.

Habla de la importancia de sentirse incomodo a veces, de como se acostumbra uno a superar el miedo mediante la acción y de como sobrevaloramos dedicar tiempo al trabajo mientras la vida corre. ¡Y tiene un montón de trucos accionables!

En este enlace puedes encontrar la página de libros de la que te he hablado. Los enlaces a Amazon son de afiliado. Si compras alguno de los libros haciendo uso de ellos, tu pagarás lo mismo y el bueno de Jeff me dará a mí una pequeña comisión.

Si hay algún libro, técnico o no, que ha sido importante para ti de alguna manera, te agradecería que lo compartieses.

Volveré mañana hablándote de cómo ventilar salas de calderas en instalaciones térmicas, y te contaré una historia donde no todo es lo que parece.
¡Abrazos virtuales!

Bruno.

P.D. He citado el canal de Telegram, donde todos los días pasan cosas muy interesantes. Si quieres acceder instala la aplicación Telegram en tu teléfono y haz clic en este enlace.

Una leyenda urbana y los riesgos de la sobreoptimización

Enviado a los suscriptores del newsletter público el 25/06/2020.

Hoy te voy a contar una historia que podría ser verídica, una dramatización o una leyenda urbana; en cualquier caso sirve para ilustrar el tema que me interesa tocar.

No recuerdo ni quién me contó la historia, ni cuándo. Lo que sé es que me ha acompañado buena parte de mi carrera, y que se la he contado infinidad de veces a mis alumnos.

Habla de un fabricante americano que dominaba el mercado del aire acondicionado desde sus inicios.

En el momento en el que los equipos partidos se hicieron asequibles, este fabricante mantuvo rígidas restricciones a la distancia entre la unidad exterior y la unidad interior, argumentando que una longitud de tubería excesiva volvía el compresor ineficiente, haciendo que, en casos extremos, el equipo no sirviese a su propósito.

El fabricante dedicaba tiempo y recursos a desarrollar compresores mejores para salvar este hándicap. Mientras, sus competidores del sureste asiático, con una cuota de mercado mucho menor, intentaron una aproximación al problema más arriesgada.

Los asiáticos incorporaron a sus equipos compresores con más desplazamiento y motores más grandes, lo que suponía penalizar el consumo de la máquina, pero permitía instalar la unidad exterior mucho más lejos de la interior, lo que en la práctica permitía resolver situaciones que el fabricante americano no podía.

En aquella época la preocupación por el medio ambiente era menor y los fabricantes asiáticos coparon el mercado porque sus equipos eran menos eficientes pero más versátiles, y resolvían mejor un problema concreto del cliente.

Los americanos, con sus limitaciones auto impuestas y la motivación de hacer el producto más óptimo posible, abandonaron ese segmento de mercado durante muchos años. 

Esta historia, posiblemente apócrifa, ilustra muy bien los riesgos de la sobre optimización. Un proyecto bueno es suficiente a veces, si resuelve la necesidad concreta de nuestro cliente, y le genera el valor que él espera.

Mejorar los productos porque sí, antes de probarlos puede suponer un riesgo mayor que construir un producto mínimo viable y validar la idea. Es raro meter un gol sin tirar a puerta.

En los próximos días te hablaré más de un producto mínimo viable que estoy preparando, y pediré unos cuantos voluntarios/as para que me den su parecer sobre el mismo.

Si quieres saber más sobre el concepto de producto mínimo viable, te recomiendo el libro de Eric Ries titulado El método Lean StartUp, que popularizó este término (que curiosamente no acuñó el autor). Es uno de esos libros que hay que leer sí o sí.

¡Abrazos virtuales!

Formación y recursos para proyectar instalaciones

Tarifa plana de 12,25 €/mes que te da acceso a recursos pensados para ayudarte a hacer proyectos de forma productiva y segura.

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