Entornos comunes de datos (CDE)

A continuación te dejo el vídeo de la conversación mantenida con Evelio E. Sánchez sobre entornos comunes de datos (CED) aplicados al sector de la arquitectura, ingeniería y construcción. Definiéndolo de un modo informal, un entorno común de datos es un contexto acordado entre las partes para reunir, gestionar y compartir la información (archivos, carpetas, servicios de almacenamiento, etc., llamados de forma genérica contenedores).

Tras la conversación con Evelio, mi percepción personal (al margen de lo indicado por la ISO 19650) es que un entorno común de datos es una estructura formal, basada en procedimientos documentados y conocidos por todo, que tiene soporte en base a una o varias herramientas informáticas que deben permitir comunicación entre las partes, almacenamiento de contenedores de información y control de versiones. En dicha estructura cada contenedor de información puede tener cuatro estados posibles a la largo de su ciclo de vida:

  • Trabajo en curso (WIP): Hace referencia a la información sobre la que una determinada persona o equipo está trabajando en un determinado momento.
  • Compartido (S): Adquiere el estado de compartida aquella información que tras ser supervisada y aprobada por alguien, se pone a disposición de otros equipos, del promotor o de otros agentes intervinientes.
  • Publicado (P): Estado siguiente a compartido, si la información sigue su flujo sin ser rechazada. La información publicada es aquella que, tras un proceso de autorización por quien proceda, es apta para el uso.
  • Archivado (ARC): El estado archivado está al margen del flujo de trabajo de en curso a publicado, y sirve para  llevar registro de la documentación generada y gestionada durante el trabajo.

Te aconsejo que veas la charla a continuación en la que Evelio explica estos conceptos de una forma excelente y atiende las preguntas de los asistentes al directo. Bajo el vídeo encontrarás algunos enlaces interesantes sobre el tema.

Enlaces a otros recursos sobre entornos comunes de datos

Conversación con Rolando R. Castellano

A continuación puedes encontrar la conversación mantenida en directo con Rolando R. Castellano, arquitecto y cabeza visible de la LaCasaESE.es, un proyecto de construcción estandarizada de viviendas pasivas.

Rolando nos habla de porque eligió ser arquitecto, de sus dinámicas de trabajo, de como ha dado el salto a Internet y de porque con 40 años decide dar un paso a un lado en sus estudio de arquitectura y buscando su auténtica motivación inició el proyecto de La Casa ESE. Rolando nos da detalles sobre las soluciones constructivas empleadas para lograr viviendas pasivas y describe las instalaciones que incorpora la vivienda.

Durante la charla Rolando cita el libro Drive, de Daniel Pink, traducido al español como La sorprendente verdad sobre qué nos motiva. A continuación te dejo la charla completa, espero que sepas disculpar algunos problemas técnicos sufridos durante la conversación, como el volumen de Rolando al principio del vídeo.

Conversación con Iván Guerra

Conversación con Iván Guerra, responsable BIM de Aelca y podcaster en BIMlevel.com. A lo largo de esta entrevista Iván nos cuenta cómo fueron sus inicios con el BIM y como es el día a día de un responsable BIM.

Iván se moja y nos explica cómo afrontar la implantación de BIM en un pequeño estudio, y contrariamente a mucho de lo que se lee por ahí, hace hincapié en la necesidad de centrarse en la herramienta al principio y no intentar implantar procesos o estrategias más allá de la herramienta hasta que se haya alcanzado una destreza mínima. También nos habla de software, y de sus equipos informáticos. Muy aconsejable si estás dando tus primeros pasos en BIM.

Purgas en calderas de vapor

Firma invitada: Artículo enviado por Laureano Figueira, delegado de Viessmann, miembro de la junta directiva de Atecyr Galicia, profesor en el Máster Universitario en Energías Renovables, Cambio Climático y Desarrollo Sostenible de la USC, experto en instalaciones de vapor.

Si hervimos un cazo de agua hasta su total vaporización podremos observar que en el fondo queda un «poso» blanquecino que son las sales o los sólidos disueltos en el agua, llamados técnicamente TDS.

Como ejercicio de comprensión observa las sales que aparecen en la etiqueta de una botella de agua mineral; si tomamos agua de Mondariz de mineralización débil tenemos 178 mg/litro, es decir 178 ppm (partes por millón). En una caldera con una producción de vapor de 10 toneladas por hora, implicaría que en una hora de funcionamiento a máxima potencia en la cámara húmeda de la caldera quedarían 178 mg/litro · 10.000 kg · 1 litro/kg = 1.780.000 miligramos de sales disueltas, es decir 1,78 kg.

Suponiendo que la caldera funciona todo el año con un régimen de carga anual de un 80% supondría 1,78 kg/h · 8.760 horas/año · 0,80 = 12.474 kg al año. Esta cantidad de sólidos disueltos en la caldera deben eliminarse ya que de lo contrario tendremos riesgo de incrustación, corrosión o aparición de precipitados.

Válvulas de purga

Para la renovación del agua y la reducción de la concentración de sólidos disueltos las calderas disponen de dos tipos de conductos de purga, uno en superficie situado normalmente 10 cm por debajo del nivel mínimo de la caldera y otro en el fondo de la caldera.

Durante el funcionamiento de la caldera las sales se concentran en la superficie de la lámina de vaporización por lo tanto la purga de superficie será la adecuada para eliminar las sólidos disueltos; una parte de estas sales precipitan y se van al fondo de la caldera acumulándose como impurezas.

Caldera de vapor con accesorios

Cada uno de los conductos de purga tendrá una válvula que controlará el momento de la purga. El funcionamiento de cada una de estas válvulas debe ser distinto; la válvula de fondo será de apertura rápida para que el efecto de la descarga del agua de la caldera provoque el arrastre de las impurezas acumuladas. La válvula de fondo puede ser de automática o de pié; debido a la necesidad de apertura rápida las automáticas deben ser neumáticas (nunca de accionamiento eléctrico) y suelen ser accionadas mediante un temporizador que permite la apertura de la misma entre 2 a 5 segundos varias veces al día (no más de una purga de fondo por hora).

La purga de superficie puede también ser manual o automática, en el caso manual suele ser la empresa de análisis químico la que gradúe el grado de apertura continua de la misma (habitualmente una vez al mes).

En la opción de purga automática, una sonda de conductividad situada a la altura de la superficie de vaporización la cual controla la válvula de manera continua tratando de mantener la conductividad deseada. Según la norma UNE EN 12.953-10 en calderas pirotubulares el nivel de conductividad máximo de ser de 6.000 microsiemens por cm. El fabricante de la caldera de vapor suele recomendar como máximo un nivel inferior de conductividad, de entre 3000 y 4000 uS/cm.

Llegado a este punto explicar que hay una relación directa entre la conductividad del agua de la caldera y la tasa de sólidos disueltos, la conductividad expresada en uS/cm puede convertirse en TDS en ppm (mg/litro) multiplicando por el factor 0,64.

Cálculo del caudal de purga

Para calcular el caudal de purga necesario para mantener la conductividad en una caldera podemos emplear la siguiente fórmula:

Caudal de purga de una caldera de vapor.

Siendo:

As: Caudal de purga (kg/h)

S: Salinidad del agua de alimentación (mg/l)

Q:Caudal máximo horario de la caldera

Ks: Salinidad máxima admisible en la superficie del agua ( normalmente sobre 3000 mg/l)

Volviendo a nuestro ejemplo, si consideramos una TDS de 178 mg/l, una producción de vapor de 10.000 kg/h, una salinidad máxima admisible de 3.000 mg/l obtendremos un caudal de purga de:

Ejemplo de cálculo del caudal de purga

El caudal de purga obtenido de 631 kg/h supondrá una purga del 6% sobre el caudal total que vehicula cal caldera. En un año de operación, considerando una carga media de la caldera del 80%, la purga así calculada significara que arrojamos al desagüe 631 kg/h · 8.760 h/año · 0,80 = 4.422.048 kg/ año, que en el caso de una caldera que trabaje con vapor saturado a 10 bar(g) estará a 184ºC.

Ejemplos de sistemas de purga en calderas de vapor.

Gracias a los sistemas automáticos de control continuo de salinidad podemos ahorrarnos habitualmente un 50% del caudal de purga respecto a la operación manual, esto implica que estos sistemas tienen periodos de retorno/ amortización muy cortos incluso de meses.

Recalcar que la sal que eliminamos en superficie no precipita al fondo, por lo tanto en sistemas automáticos se disminuye la necesidad de purga de fondo.

Potencial energético de la purga

Para evaluar la pérdida energética que supone la purga debemos considerar que el agua purgada es líquido saturado a 10 bar(g) y 184ºC, con una entalpía de 781 kJ/kg. Al descargar este líquido a la presión atmosférica una parte del líquido se vaporiza, transformándose en vapor «flash» quedando la fracción de purga no vaporizada como líquido saturado a 100ºC (que es la temperatura de saturación a 100ºC). Para estimar el porcentaje de vapor formado al pasar la purga a presión atmosférica podemos emplear la siguiente relación:

Potencial energético de una purga de vapor.

Siendo:

X: Porcentaje de revaporizado (en tanto por uno)

hlap: Entalpía del líquido saturado a la presión de la caldera (kJ/kg)

hlbp: Entalpía del líquido saturado a la presión atmosférica (kJ/kg)

hlv: Entalpía de vaporización a la presión atmosférica (kJ/kg)

En nuestro caso tendremos:

Ejemplo de cálculo de potencial energético.

Tendremos un 16% de caudal revaporizado con un potencial de recuperación de energía de 2.257 kJ/kg (si lo condensamos). El 84% restante será agua a 100ºC. Existe un gran potencial de recuperación de energía en la purga continua, si la empleamos por ejemplo para aumentar la temperatura del agua de alimentación de la caldera. Piensa que por cada 6ºC de incremento de la temperatura de alimentación, conseguimos reducir el gasto energético en un 1%.

Proyectos, retos y cables de baja tensión

Por el asunto puedes pensar que vengo algo disperso, pero todo lo contrario. Como ayer me quedo el tema un poco largo, trataré de ser conciso.

Hoy he estado intercambiando correos con un compañero que me han hecho pensar sobre los desafíos profesionales. Este compañero se enfrenta a un reto técnico, que es tratar de calcular el tiempo que tardará en vaciarse un depósito de aire comprimido de una instalación que debe reformar, y que solo puede estar parada unas horas.

Al margen del desafío en sí, lo que más me ha llegado es la primera frase de su primer correo; me decía que los proyectos le parecían aburridos por fáciles, y que prefería lides más técnico-científicas.

Y es que no nos engañemos. Un porcentaje muy grande de los proyectos son candidatos al reciclaje. Meros contenedores de carga burocrática más simples que los guiones de Pocoyó y con más copia pega que los libros de los famosos.

Creo que nos merecemos un cambio, y que lo necesitamos. De otro modo el mercado buscará sustituirnos por inteligencias artificiales y pondrá a Siri a firmar direcciones de obra. Está en nuestra mano evitarlo.

Cables de baja tensión y otras filias

Después del «manifesto» que te he largado en la primera parte te cuento las novedades que te prometí ayer:

  • Hoy ha abierto un espacio de trabajo en Slack, exclusivo para suscriptores premium. Pretende servir de punto de encuentro para la comunidad «de pago», lugar donde hacer networking, pedir ayuda, encontrar colaboradores y canalizar los encargos que otros compañeros no puedan atender. Si no has recibido tu invitación, mándame un correo para reclamarla. Si no tienes la maravillosa tarifa plana, puedes hacer clic aquí para suscribirte.
  • Sigo reorganizando los libros. He subido dos sobre REVIT que me han ayudado bastante (aunque sigo viendo el programa de Autodesk como la muerte a pellizcos). Además voy a agruparlos por temáticas. Ahora encuentras un enlace en la parte de abajo de la página, o si eres suscriptor, en tu ESCRITORIO.
  • Estoy trabajando en el curso de Cables de baja tensión. Muy contento de los primeros resultados. He conseguido resumir los conceptos básicos del CPR en una carilla, lo que considero un pequeño logro, habida cuenta que las normas relacionadas las deben haber escrito discípulos de James Joyce o fans del Simarillion. Aquí te dejo una foto:

El resumen de la foto es que el reglamento CPR, que obliga a hacer nuevos ensayos a los fabricantes y a emitir una declaración de prestaciones del cable antes de ponerlo en el mercado, aplica a edificaciones e infraestructuras de ingeniería civil como puentes o líneas de ferrocarril. Este reglamento obliga a clasificar a los cables según su reacción al fuego, teniendo tres supuestos generales:

  • Cables de uso general: Eca.
  • Cables que deban ser de alta seguridad (AS) como los requeridos en instalaciones de enlace, locales de pública concurrencia o con riesgo de incendio o explosión: Cca-s1b,d1,a1.
  • Cables que deban ser de alta seguridad y resistentes al fuego (AS+) como los que se piden para los extractores de humo de incendio o la alimentación de servicios de emergencia no autónomos o con alimentación centralizada: Cca-s1b,d1,a1.
  • Redes aéreas de baja tensión tensadas o posadas: Fca.

Si quieres saber más, puedes acceder al curso haciendo clic aquí.

¡Abrazos virtuales!

¿Fancoils o VRV?

Ayer un compañero me comentó que estaba proyectando una instalación de climatización para una residencia bastante grande, y que tenía dudas acerca del sistema a emplear. Me preguntó si me parecía mejor un sistema todo agua con fancoils o un sistema todo refrigerante estilo VRV.

Le contesté por correo, dándole mi parecer, que compartiré contigo al final. Y me pareció interesante llevar el debate al grupo de Telegram.

Hubo opiniones variadas. Luis comentó que con los precios actuales de los refrigerantes, y con bombas de agua eficientes se decantaba por el agua.

Carlos contestó que si era importante el control de humedad era importante, agua; si no que había que valorarlo dependiendo de las circunstancias. A esto Juan Carlos contestó que el control de humedad se podía lograr también con climatizadoras con baterías de expansión directa.

D apuntó, con gran acierto que en los sistemas todo agua el mantenimiento es menor. Isaac

Isaac se unió a Carlos indicando que dependía, y Dani nos dijo que entendía que los VRV lo tienen muy difícil por cuestiones políticas (y medioambientales, añadiría yo).

Eduardo nos contó que prefiere el agua, siempre que se proteja la instalación adecuadamente contra la formación de lodos.

Lo que más me gusta del grupo de Telegram es que el tono es sosegado, nadie hace spam – excepto yo, a veces 😜 – y ni siquiera es necesario moderar.

VRV o fancoils

Si me pides mi opinión, inicialmente soy más proclive a los sistemas todo agua, por las limitaciones a la carga de refrigerante y el elevado coste en caso de fuga.

Como ventajas del todo agua veo:

  • Menor carga de refrigerante.
  • Sin necesidad de justificar limite práctico de HFC dentro del edificio.
  • Sin ruido de cajas de distribución dentro del falso techo.
  • El tendido de tubería no resulta tan crítico, ni en distancias, diferencias de cota, ni en ejecución del mismo.

Por su parte, el todo agua también tiene inconvenientes:

  • Mayor complejidad y más coste.
  • Mayor volumen de tuberías.
  • Menor rendimiento energético.

He proyectado bastantes instalaciones de ambas, y tengo experiencias buenas y malas, aunque las malas se deben más a errores de planificación o ejecución, que a problemas del sistema en si mismos. Ambos son fiables si están bien diseñados y construidos.

Fancoils a dos tubos en terciario: ¡No, gracias!

Era una obra en las oficinas de una empresa del sector de la automoción. Un edificio emblemático que iba a ser objeto de una rehabilitación integral.

En la reunión final para la adjudicación un mando intermedio hace ver a la constructora que sí ejecutan la climatización en un determinado precio, el presupuesto encaja. Una jugada muy rara. Respuesta: si en lugar de a cuatro tubos (frío y calor) se hace a dos tubos (frío o calor), encaja. Y encajó. ¡Vivan los cuñados!

Craso error.

Con la obra entregada descubrimos que unos trabajadores que tenían sus dependencias en ese edificio llegaban muy temprano, de madrugada. Por cosas del clima continental, a la hora que empezaban a trabajar en primavera y otoño se podía ver a Olaf paseando alrededor de la fábrica.

Instalación a dos tubos en modo calefacción. 11 de la mañana, sol de levante, a-chi-cha-rre. Inversión de ciclo repentina y el control de la máquina más perdido que un tronista en una biblioteca. Bloqueos de la instalación por exceso de salto térmico con los consiguientes cabreos del cliente.

Muchos errores en cadena: oferta inadecuada, aceptación de bajada de precio con retirada de prestaciones, instalador con conocimientos «justitos», una obra llena de mandos intermedios máster en «cuñadismo», …

La conclusión, en grandes terciarios con severidad climática de invierno es muy importante estudiar el perfil de carga con métodos horarios, y valorar de modo concienzudo la necesidad de generación simultánea de frío y calor. Lo mismo aplica en los hoteles (en función del clima, claro está).

La ejecución del VRV mojado

Como director técnico no acostumbro a dirigirme a las contratas, creo que no es procedente; hablo con el director de ejecución o con el jefe de obra.

En esta ocasión, como tenía cierta confianza con los propietarios de la instaladora, antes de llevar el tema al jefe de obra, les hice un comentario acerca de la necesidad de inertizar el interior de las tuberías con nitrógeno y hacer vacío con diligencia cuando se tienden circuitos de refrigerante. Fue en la previa de una reunión de obra, cuando el ambiente aun es distendido.

La confianza me salió por la culata, y uno de los instaladores me puso a parir en la reunión , diciéndome que no sabía de que hablaba.

No entre a discutir, saque el portátil y mandé unas fotos al jefe de obra de la constructora y al arquitecto. En ellas se veía el manorreductor de la botella de nitrógeno con los dos manómetros a cero estando conectado en la instalación. Los operarios conectaban la botella pero no la abrían. Cuando se ejecuta un edificio de diseño, con mucho microcemento y caoba las tonterías de los ingenieros pasan un poco desapercibidas …

Acompañé de una explicación, solicitando su incorporación al libro de órdenes por parte del director de ejecución. Hay murió el cuento. Ni caso me hicieron, pero por si las moscas estaba escrito.

Como un año después me llamó un representante de la propiedad pidiéndome que agilizase las gestiones con el fabricante del VRV, dado que había fallado una unidad exterior, y los del servicio técnico no sabían lo que hacían.

Llamé al delegado comercial, estrategia de hombre tranquilo: «mira fulano, que hay que atender bien a mis clientes, que si no no prescribo lo tuyo …»; así pero menos borde, claro.

Su respuesta fue clara y cristalina: me contó que el cliente estaba bien atendido, lo que pasaba es que nadie quería pagar el compresor. La máquina falló, el cliente llamo al SAT, el SAT fue al edificio y encontró compresor semi-hermético quemado por cortocircuito, hizo un test de acidez y determinó contaminación por humedad del refrigerante y el aceite, mala ejecución, aplicación de exclusión de la garantía y a pagar.

A pagar …

Había oido hablar mucho de esta quimera, se la había contado muchas veces a mis alumnos, pero nunca la había vivido en directo.

Compresor quemado, la acidez ataca al barniz del devanado y lo cortocircuita. Todo por no inertizar mientras se suelda y por no hacer un buen vacío, menos mal que había mandado aquel correo con aquellas fotos.

Y eso que no tenía ni idea.

Al final se cambió con cargo a la garantía, supongo que al fabricante no le interesaba perder al instalador; la experiencia sirvió para refrendar lo importante que es ser consecuente y documentar bien las direcciones de obra.

Como me ha quedado largo, hoy no te cuento las novedades. Tendrás que esperar a mañana.

¡Abrazos virtuales!

Formación y recursos para proyectar instalaciones

Tarifa plana de 12,25 €/mes que te da acceso a recursos pensados para ayudarte a hacer proyectos de forma productiva y segura.

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