Cómo saber que normativa es aplicable a cada proyecto

En la entrada titulada Problemas que debemos evitar cuando redactamos proyectos de ingeniería, indiqué que entre los problemas más habituales que me he encontrado como proyectista y visador se encuentran:

  • Que el redactor del proyecto no conozca en profundidad la normativa aplicable.
  • Que incluya referencias a normativa derogada o a documentación obsoleta.
  • Y que desconozca el trámite administrativo que debe seguir el proyecto.

A continuación voy a compartir contigo los recursos que yo utilizo para minimizar los riesgos asociados a cada uno de estos problemas.

Consultar la normativa aplicable

Existe en el sector una costumbre que a mí no me gusta nada. Tomar listas interminables de normativa, muchas veces facilitadas por colegios profesionales, y hacer copia y pega ¡No lo hagas!. Estas listas solo las revisarán dos tipos de personas: abogados de la parte contraria y jueces. Cíñete a las normas aplicables mínimas imprescindibles, y comprueba que están vigentes. Para eso yo empleo tres recursos:

Veamos a grandes rasgos para qué pueden servirte cada uno.

El buscador del BOE

Nos es útil si conocemos el número de la disposición. Lo más rápido es teclear el número y el año separados por barra inclinada (ejemplo: 1027/2007) y buscar la disposición en el listado de resultados. Una vez pinchamos en la disposición que nos interese, debemos prestar atención al análisis jurídico, que nos indicará que referencias anteriores y posteriores tiene la norma. También es posible, aunque no seguro, que la disposición cuente con un texto consolidado que recoja las modificaciones. Te muestro los enlaces al Análisis Jurídico y al Texto Consolidado en la ficha del RITE.

Análisis Jurídico y Texto Consolidado  en el BOE

La página web Noticias Jurídicas

Uso esta página si en el BOE no está disponible el Texto Consolidado, y para comprobar la vigencia de la norma. Accede a la misma y escribe en el buscador el tipo de disposición, el número y el año, separados estos últimos por barra inclinada (ejemplo: «Real Decreto 1027/2007»). En el listado que aparece haz click en la disposición, y ahora viene lo bueno. A la izquierda del título de la disposición aparece una «v» con fondo verde que nos indica que está vigente, o la letra «d» sobre fondo rojo que nos señala que está derogada. Además tienes disponible una pestaña, titulada «Versiones/revisiones» que te permite acceder a la redacción exacta que tenia la disposición en determinada fecha.

Ficha de normativa en la web de Noticias Jurídicas

El sitio web de calidad y seguridad industrial del ministerio

Si proyectas instalaciones, este es un recurso imprescindible. En el menú de la izquierda, bajo el epígrafe Seguridad Industrial > Instalaciones Industriales, encontrarás un listado de de tipos de instalaciones por el que podemos navegar para ir a normas y reglamentos, y en algunos casos, preguntas frecuentes, notas de interpretación o condiciones a cumplir por los instaladores o mantenedores.

¿Y la normativa autonómica o local?

Es posible que a estas alturas ya te hayas preguntado por la normativa autonómica o local. Si proyectas instalaciones, ten claro que las competencias de autorización o registro de las mismas recae en la comunidad autónoma donde se emplace. Por eso con toda seguridad habrá normativa autonómica, que debes conocer, y que definirá aspectos administrativos, y en el peor de los casos también técnicos. La solución, que matizaré en un apartado dedicado al trámite administrativo del proyecto, pasa por buscar en la web de la Autonomía en cuestión.

Respecto a la normativa local, si se trata de una edificación, debes conocer el planeamiento urbanístico y las ordenanzas municipales. Pero ojo, si proyectas instalaciones, debes tener cuidado, a pesar de que las competencias en seguridad industrial de los Ayuntamientos son limitadas. Cuestiones como ocupación de la vía pública, equipos en fachadas, salidas o entradas de aire, chimeneas, ruido, potencias instaladas o usos industriales pueden ocasionarnos graves patinazos, por lo que debes tener presente planeamiento y ordenanzas, que podremos conseguir en el ayuntamiento.

Luchar contra las normas derogadas

Si cuentas con el típico listado interminable de legislación, y no quieres acortarlo ni revisarlo norma por norma, tienes la opción de que una inteligencia artificial lo haga por nosotros. El Ingeniero Industrial murciano José Manuel Serrano ha participado en el desarrollo de la herramienta www.legicheck.com, que en un proceso de cuatro pasos, permite analizar listados de documentación subidos en PDF.

El trámite administrativo del proyecto

Concretando para los proyectos de instalaciones, resulta habitual que la norma de ámbito estatal fije unas condiciones de autorización previa y/o registro a posteriori de la instalación proyectada. Lo que no va a hacer la norma nacional es fijar el procedimiento administrativo concreto, dado que las competencias en materia de industria están transferidas a las Comunidades Autónomas.

Cuando proyectemos una instalación, un paso previo será buscar en Google el trámite de la instalación en la Comunidad Autónoma en Cuestión. Por ejemplo si vamos a diseñar una instalación de Calefacción, que de acuerdo con el RITE deben ser registradas, buscaremos en Google «registro de instalaciones térmicas en XXX», siendo XXX la autonomía en cuestión. Lo más probable es que accedamos a la web de la consejería competente en materia de industria, en la que se detalle el procedimiento y la normativa autonómica y nacional aplicable, matando dos pájaros de un tiro.

Conclusiones

Espero que el contenido te haya resultado útil. Te agradecería que dejases tus aportaciones como comentarios al final de la entrada. Si quieres mantenerte informado/a sobre las novedades del Blog te invito a que te suscribas a la newsletter en el formulario que aparece al final de la entrada.

18 problemas que debemos evitar cuando redactamos proyectos de ingeniería

A continuación os dejo, en forma de lista, una serie de aspectos a evitar cuando redactamos proyectos. He tratado de que sea lo más exhaustiva posible, pero pretendo que esté viva, y por ello agradecería vuestras contribuciones. Podéis decirme si os interesa a través del formulario de contacto.

  1. No conocer la normativa aplicable.
  2. No estar al tanto de cambios inminentes en la normativa que puedan afectar al proyecto.
  3. Incluir referencias obsoletas o normativa derogada en la documentación del proyecto.
  4. No conocer el trámite administrativo que debe seguir el proyecto.
  5. No estar al tanto de las últimas soluciones técnicas o avances tecnológicos relativos a la cosa proyectada.
  6. No tener sistematizada la toma de datos, provocando pérdidas de tiempo al cliente y a nosotros mismos.
  7. No conocer lo suficiente al cliente.
  8. No conocer lo suficiente las necesidades que cree tener el cliente.
  9. No conocer lo suficiente las necesidades que realmente tiene el cliente.
  10. No tener una propuesta de valor definida con claridad.
  11. No estimar correctamente las horas a dedicar al proyecto.
  12. No prever horas para imprevistos o cambios sobrevenidos.
  13. Como suma de los dos anteriores, no planificar correctamente, y que eso nos lleve a incumplir los plazos.
  14. No calcular correctamente nuestros honorarios.
  15. No prever que la ejecución de los trabajos estará sujeta al pago de tasas oficiales, derechos de visado u otros gastos de este tipo, y no definir quien pagará estos gastos.
  16. Pretender que lo sabemos todo y no consultar, colaborar con otros técnicos, o delegar parte de los trabajos.
  17. Delegar trabajos en personas inadecuadas.
  18. Caer en la parálisis por análisis.

Quedo a la espera de vuestras contribuciones. Se queréis manteneros informados a través de nuestro newsletter podéis suscribiros a través de los formularios que aparecen al principio y al final de la página.

Detectar las necesidades de nuestro cliente ideal

En la entrada titulada Cómo identificar a nuestro cliente ideal os expuse la conveniencia de filtrar a nuestros clientes objetivo en base a una serie de criterios sencillos. En este post os comentaré mis impresiones acerca de cómo detectar las necesidades del cliente, como punto de partida poder definir nuestra propuesta de valor.

Siempre he tenido la percepción de que las profesiones liberales, como las de ingeniero o arquitecto, conciben el proyecto como un fin en sí mismo. Es posible que este prejuicio, tenga su origen en la pertenencia a un colectivo muy corporativistas, que alentado desde escuelas y colegios profesionales, defiende lo propio como lo mejor, o lo único.

Pero ojo, no olvidemos que el proyecto es un producto, y como tal se desarrolla con un objetivo primordial: cubrir ciertas necesidades del cliente. Dicho de otro modo, el propósito del proyecto es mitigar algún dolor, o resolver algún problema de la persona que lo contrata.

Para que nuestro trabajo sea lo mejor posible (algo a lo que debemos aspirar siempre), resulta clave que sepamos quién es nuestro cliente, y qué es lo que le duele.

Primer punto de dolor: Que la cosa proyectada haga su función

Quizá lo más obvio, la cosa proyectada tendrá que funcionar. Bien sea edificio, bien sea instalación, deberá hacer aquello que los promotores y usuarios esperan que haga, y deberá hacerlo bien.

Esto, que parece trivial, merece más reflexión de lo que parece. Pongamos un ejemplo: una instalación de calefacción. ¿Qué debe hacer? Pués claro, calentar. Concretamente debe cubrir las cargas térmicas del edificio de modo que en el interior del recinto se mantengan unas condiciones de confort. ¿Sólo eso? Claro que no. Debe funcionar de modo seguro, debe funcionar de modo eficiente, debe ser fácil de mantener, no debe generar molestias a los usuarios, debe durar un tiempo superior al periodo de garantía, etc.

Como hemos visto la función es un concepto mucho más amplio de lo que a priori puede parecer, y deberemos prestarle mucha atención a los detalles.

Segundo punto de dolor: Que la cosa proyectada cumpla la normativa

Está claro,  debemos conocer y cumplir las normas, y es necesario que nuestros proyectos justifiquen de manera formal las exigencias de los reglamentos.

Resulta clave, para una buena relación con el cliente, conocer de manera profunda las normas, y ser capaz de relacionarse de manera fluida con la administración para aclarar dudas y anticipar controversias en la tramitación de los proyectos.

Nuestros clientes esperan de nosotros que conozcamos los procedimientos administrativos asociados a la tramitación de nuestra documentación técnica. Les aportamos valor si los ayudamos a superar los escollos en la tramitación de permisos, licencias, autorizaciones administrativas, inscripciones en registros, etc.

Pero atentos, no es oro todo lo que reluce. La legislación española en materia de seguridad industrial y construcción es prescriptiva hasta un nivel odioso.

A pesar de que se nos vende en que nuestros códigos normativos se basan en prestaciones, lo cierto es que la mayor parte de las reglamentaciones que manejamos son pseudo manuales, que parecen basados en la presunción de que el técnico es tonto o chorizo (o ambas cosas).

De este modo el legislador parece verse obligado a definir en detalle hasta la última pijotada. Tomemos conciencia, debemos asegurar la funcionalidad cumpliendo la norma, y no al contrario. Veamos el bosque y no solo los árboles. No confundamos la adecuación a la norma con la aptitud para el uso.

Tercer punto de dolor: Que el proyecto se entregue en plazo

Resulta fundamental que tratemos de ser cumplidores con los plazos. Y esto requiere dos cosas, medir y ajustar. Debemos tratar de descomponer nuestros trabajos en tareas y subtareas, y utilizar alguna aplicación que nos permita automatizar la medida de los tiempos dedicados.

Estos nos permitirá ajustar nuestros plazos a la realidad, y mejorar la generación de ofertas. Mis recomendaciones son Toggl y Kanbanflow. Para la mayor parte de nosotros las funcionalidades gratuitas de ambas serán suficientes. Yo personalmente uso la segunda, y estoy muy contento.

Sobre este tema dos aspectos más. Debemos decir que NO cuando tengamos la certeza de que no llegaremos en plazo, y soy de la opinión de que debemos trabajar incrementalmente.

Si nos da palo decir que no, una buena solución es tener una buena red de colaboradores a los que redirigir los trabajos. Es ideal si son técnicos con campos complementarios al nuestro, que puedan a su vez dirigirnos trabajos que no sean de su área de competencia.

Con respecto a la metodología incremental, la percepción que el cliente tiene del plazo de entrega, y por tanto de nuestros eventuales retrasos, depende más de nuestros periodos de silencio que del tiempo que dedicamos a su proyecto. Es positivo mantener una relación continua con el cliente, definiendo entregables intermedios y pidiéndole su conformidad a soluciones parciales. En cualquier caso es aconsejable que tratemos de conocerlo, y de esa manera deducir si espera o desea una relación más estrecha o que mantengamos la distancia.

Cuarto punto de dolor: Que no esté todo medido

Los promotores temen a los sobrecostes. Desean que las obras se ejecuten en plazo y con ajuste al presupuesto, y aunque saben que en todas los proyectos se producen imprevistos, esperan de nosotros que tratemos de medir trabajos y materiales con la mayor solución posible.

Resulta muy deseable mantener una relación fluida con los fabricantes de equipos y materiales, y con los almacenes. Prácticamente todos cuentan con departamentos técnicos que pueden ayudarnos con nuestras prescripciones, y anticipar posibles problemas.

Ayuda contar con esquemas tipo, y desarrollar nuestras propias listas de comprobación reutilizable, en una hoja de cálculo o usando aplicaciones.

No todos los clientes son iguales

Como no todos los clientes son iguales, no a todos les duele lo mismo. Los técnicos podemos trabajar, en esencia, para tres perfiles diferentes: otros técnicos, empresas instaladoras, y promotores (públicos y privados). Las necesidades de unos u otros cambiarán, y también dependerán del propósito del proyecto (legalización, solicitud de licencias, licitación …)

Os agradecería vuestras que dejéis vuestras opiniones o comentarios. Recordad que podéis suscribiros en el formulario al final de la página para formar parte de nuestra lista de correo y recibir información de valor en vuestro email.

Cómo identificar a nuestro cliente ideal

Cuando se prestan servicios profesionales, una de las principales fuentes de clientes es el boca – oreja. Esto se traduce que cuando «encajamos» con un cliente, los siguientes que vengan serán parecidos.

Sabiendo esto, debemos pararnos a pensar y preguntarnos ¿estamos trabajando con nuestros clientes ideales?. Para tratar de contestar esta pregunta, lo lógico es que tratemos de esbozar un retrato robot de lo que sería nuestro cliente ideal. A continuación os comparto unas cuantas ideas sobre como identificar a nuestro cliente ideal.

El cliente ideal paga

Esto es una obviedad, pero debemos huir de aquellos nichos donde los clientes pasan dificultades económicos. Nuestra prospección debe centrarse siempre en segmentos en crecimiento, y debemos molestarnos en hacer averiguaciones sobre la capacidad financiera del cliente.

El cliente ideal tiene unos valores similares a los nuestros

Si vamos a gastar mucho tiempo y esfuerzo, hagámoslo por algo más que por dinero. No hablo de que seamos amigos de nuestros clientes, pero sí debemos tener cierta sintonía.

Es importante que trabajemos en conocer nuestros propios valores, para fijar un marco de referencia. Delimitado dicho marco, usémoslo para filtrar aquellos clientes con los que sintonizamos mejor, con los que nos sentiremos más cómodos trabajando.

Recordemos que nuestros clientes satisfechos atraerán más clientes satisfechos. Si optamos por trabajar con personas que no nos valoran, o que basan únicamente la contratación en cuestión de precio, estas atraerán a otras personas con las mismas características.

Si nuestra intención es diferenciarnos en base a la calidad o la satisfacción al cliente, busquemos personas que intenten lo mismo en sus propios negocios.

El cliente ideal tiene las ideas claras

Los reprocesos y las repeticiones nos generan masivas pérdidas de tiempo, y por tanto de dinero. Valoremos como aspecto positivo el que el cliente tenga ideas claras y fije objetivos a priori.

El cliente ideal escucha y es capaz de virar

O como se dice ahora, “pivotar”. Esto no está reñido con el punto anterior, y va muy en sintonía con el punto relativo a los valores. Los buenos clientes valoran nuestras opiniones, y aun teniendo las ideas claras y un objetivo definido, someten su planificación a nuestra consideración y no hacen primar sus asunciones por encima de nuestro criterio técnico.

El cliente ideal asume su responsabilidad

Y lo hace de muchas formas, participa en el proceso, aporta la documentación cuando se le solicita, contesta nuestras preguntas con diligencia, acepta sus errores y pondera su reacción antes los nuestros.

Nos corresponde valorar, hasta qué punto debemos solicitar feedback al cliente. Soy firme defensor de trabajar de modo incremental, informando al cliente de nuestros avances, y definiendo entregables en fases intermedias.

Al fin y al cabo la percepción del cliente de las demoras está fuertemente condicionada por nuestros silencios. Sin embargo, no todos los clientes ideales son iguales. Todos ellos tienen mucho trabajo (es lo deseable), pero no todos gestionan igual el tiempo, por lo que en ocasiones (las menos), hacernos demasiado presentes será contraproducente.

Conclusiones

Hasta cierto punto, nuestro cliente ideal es aquel que hace lo suyo como a nosotros nos gustaría hacer lo nuestro.

Os agradecería que me dejases vuestra opinión en los comentarios. ¿Habéis definido ya a vuestro cliente ideal? ¿Cómo es?.

Pérdida de carga en tuberías con la ecuación de Swamee-Jain

Cuando calculamos tuberías, resulta habitual usar la ecuación de Darcy-Weisbach para  obtener la pérdida de presión. Esta ecuación requiere conoce el factor de fricción de Darcy (f), cuyo medio de determinación más extendido es la ecuación de Colebrook-White, que tiene el grave inconveniente de ser implícita, y no tener fácil solución con Excel.

En la entrada titulada Resolución de la ecuación de Colebrook-White con Excel os deje una hoja de cálculo que permite solucionar el problema utilizando el complemento Solver. En el post de hoy voy a hacer una aproximación más simple, y compartir con vosotros como calcular tuberías sin necesidad de Solver. Para ello utilizaremos la ecuación de Swamee-Jain.

Definición del problema y datos de partida

Pretendemos obtener la pérdida de carga por rozamiento en un tramo de tubería. Los datos que deberemos conocer son:

  • L: longitud del tramo de tubería (m)
  • D: diámetro hidráulico (m). En tuberías de sección circular que funcionan completamente llenas, coincide con el diámetro interior.
  • Q: caudal volumétrico de fluido, expresado en m3/s
  • k: valor de la rugosidad absoluta de la tubería (m). Este valor depende del material.
  • μ: viscosidad dinámica del fluido (Pa·s)
  • ρ: densidad del fluido (kg/m3)

Como puede verse, todas las unidades indicadas son las correspondientes al sistema internacional. Debemos tener precaución, y realizar las conversiones necesarias antes de iniciar el proceso de cálculo. Resolvamos el cálculo paso a paso.

Paso 1: Cálculo de la velocidad del fluido

Obtenemos la velocidad (v) en m/s, dividiendo el caudal entre el área trasversal de la tubería. Como la sección de la tubería es circular, la calculamos fácilmente a través del diámetro.

Velocidad a partir del caudal y del diámetro.

Paso 2: Cálculo del número de Reynolds

El número de Reynolds (Re) es un número adimensional, que se calcula a partir de la densidad ρ (kg/m3), la velocidad V (m/s), el diámetro D (m) y la viscosidad dinámica μ (Pa·s).

Número de Reynolds.

Paso 3: Resolución de la ecuación de Swamee-Jain

Con los datos calculados en los pasos anteriores, obtenemos el factor de fricción o factor de Darcy aplicando la ecuación de Swamee-Jain, se trata de una ecuación empírica, sin dimensiones.

Ecuación de Swamee-Jain

Paso 4: Cálculo de la pérdida de presión por rozamiento

Para el cálculo de la pérdida de presión por rozamiento, empleamos la ecuación de Darcy-Weisbach, indicada a continuación:

Ecuación de Darcy-Weisbach

Siendo:

  • hf: pérdida de carga por rozamiento (metros de columna de agua)
  • f: factor de fricción de Darcy (adimensional)
  • L: Longitud del tramo de tubería (m)
  • D: Diámetro hidráulico del tramo de tubería (m)
  • V: Velocidad del fluido (m/s)
  • g: Aceleración de la gravedad (9,81 m/s^2)

Conclusiones

A continuación podéis encontrar una hoja de cálculo que aplica este método. En esta hoja también hallaréis las tablas necesarias para el desarrollo del cálculo.

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Si tenéis alguna duda, o si os apetece que desarrolle un ejemplo de uso de la hoja, os agradecería que me lo dijeseis mediante un comentario.

Necesidad de Estudio de Seguridad y Salud en proyectos de instalaciones

Con la entrada de hoy pretendo aclarar dos aspectos relativos a la redacción de proyectos de instalaciones. Primero si es necesario redactar estudio de seguridad y salud (ESS), y segundo si ese estudio debe ser completo o si es suficiente con el estudio básico (EBSS).

La norma que regula la redacción del ESS / EBSS es el Real Decreto 1627/1997, de 24 de octubre, por el que se establecen disposiciones mínimas de seguridad y de salud en las obras de construcción. Veamos en primer lugar su ámbito de aplicación.

Ámbito de aplicación del RD 1627/1997

Como indica en su artículo primero el R.D. 1627/1997 se aplica a las obras de construcción. La pregunta que cabe hacerse es si, el proyecto de una instalación, derivado de una norma de seguridad industrial, describe la ejecución de unos trabajos que puedan tener la consideración de obra de construcción.

Si avanzamos al artículo dos del R.D., nos encontramos con la siguiente definición:

Obra de construcción u obra: cualquier obra, pública o privada, en la que se efectúen trabajos de construcción o ingeniería civil cuya relación no exhaustiva figura en el anexo I.

Por si la definición no resultase lo suficientemente elocuente, saltemos al anexo I del R.D., donde nos encontramos, como epígrafe e) Acondicionamiento e instalaciones.   

Parece claro entonces que cualquier proyecto de instalaciones que sirva para la ejecución de las mismas, estará documentando una obra y estará por tanto en el ámbito de aplicación del R.D.

Alguien podría pensar que, la ejecución de instalaciones, cuyos proyectos no están obligados al visado colegial obligatorio (R.D. 1000/2010), podrían encontrarse fuera del ámbito de este R.D. 1627/1997 al no tratarse de edificaciones. Yo me inclino a pensar, aunque vaya por delante que es una mera opinión, que el R.D. es plenamente aplicable, dado que la Ley de Ordenación de la Edificación y el propio R.D. 1000/2010, hacen referencia a la edificación y no a las obras de construcción, no pudiendo asimilarse que son lo mismo.

Cuando es obligatorio el ESS o del EBSS

Encontramos este aspecto resuelto en el artículo 4 del R.D. donde nos dice:

Artículo 4. Obligatoriedad del estudio de seguridad y salud o del estudio básico de seguridad y salud en las obras.

1. El promotor estará obligado a que en la fase de redacción del proyecto se elabore un estudio de seguridad y salud en los proyectos de obras en que se den alguno de los supuestos siguientes:

a) Que el presupuesto de ejecución por contrata incluido en el proyecto sea igual o superior a 75 millones de pesetas (450.759,08 €).

b) Que la duración estimada sea superior a 30 días laborables, empleándose en algún momento a más de 20 trabajadores simultáneamente.

c) Que el volumen de mano de obra estimada, entendiendo por tal la suma de los días de trabajo del total de los trabajadores en la obra, sea superior a 500.

d) Las obras de túneles, galerías, conducciones subterráneas y presas.

2. En los proyectos de obras no incluidos en ninguno de los supuestos previstos en el apartado anterior, el promotor estará obligado a que en la fase de redacción del proyecto se elabore un estudio básico de seguridad y salud.

Si le damos la vuelta a lo indicado en el artículo, siempre será necesario Estudio Básico de Seguridad y Salud, excepto en los supuestos indicados en el punto 1 del artículo, en los que será obligatoria la realización de un Estudio de Seguridad y Salud completo.

Recordad que el presupuesto de ejecución por contrata (PEC) es el presupuesto de ejecución material (PEM), incrementado en los gastos generales y el beneficio industrial del contratista. Muchas veces no hacemos esta distinción en los presupuestos de los proyectos, aun cuando es necesario, ya que de acuerdo con los baremos de los colegios profesionales algunos derechos de visado se devengan en función del PEM, si bien para saber si necesitamos ESS debemos acudir al PEC.

Prestad también atención al epígrafe d) del apartado 1. Siempre que tengamos conducciones subterráneas debemos elaborar ESS completo. ¿Se hace esto en la práctica?

Técnico competente

No entraré a ponerle el cascabel al gato (o al tigre). El artículo 5 indica que la redacción corresponde a un técnico competente. Es decir a un ingeniero, ingeniero técnico, arquitecto o arquitecto técnico con competencia para redactar el proyecto del que se traté, o con competencia para actuar como coordinador de seguridad y salud en la obra en cuestión.

El artículo 5 matiza que cuando sea necesaria la figura del coordinador de seguridad y salud, este debe elaborar el ESS o hacer que se elabore bajo su responsabilidad. Recordamos que la designación de coordinador y salud en fase de redacción de proyecto procede cuando hay varios proyectistas (artículo 3). En fase de ejecución procede la designación del coordinador cuando en la obra intervengan varias empresas o autónomos.

Contenido del Estudio de Seguridad y Salud completo

El artículo 5 del R.D. establece los documentos que formarán el Estudio de Seguridad y Salud completo, que deberá ser como mínimo:

a) Memoria descriptiva de los procedimientos, equipos técnicos y medios auxiliares que hayan de utilizarse o cuya utilización pueda preverse; identificación de los riesgos laborales que puedan ser evitados, indicando a tal efecto las medidas técnicas necesarias para ello; relación de los riesgos laborales que no puedan eliminarse conforme a lo señalado anteriormente, especificando las medidas preventivas y protecciones técnicas tendentes a controlar y reducir dichos riesgos y valorando su eficacia, en especial cuando se propongan medidas alternativas.

Asimismo, se incluirá la descripción de los servicios sanitarios y comunes de que deberá estar dotado el centro de trabajo de la obra, en función del número de trabajadores que vayan a utilizarlos.

En la elaboración de la memoria habrán de tenerse en cuenta las condiciones del entorno en que se realice la obra, así como la tipología y características de los materiales y elementos que hayan de utilizarse, determinación del proceso constructivo y orden de ejecución de los trabajos.

b) Pliego de condiciones particulares en el que se tendrán en cuenta las normas legales y reglamentarias aplicables a las especificaciones técnicas propias de la obra de que se trate, así como las prescripciones que se habrán de cumplir en relación con las características, la utilización y la conservación de las máquinas, útiles, herramientas, sistemas y equipos preventivos.

c) Planos en los que se desarrollarán los gráficos y esquemas necesarios para la mejor definición y comprensión de las medidas preventivas definidas en la memoria, con expresión de las especificaciones técnicas necesarias.

d) Mediciones de todas aquellas unidades o elementos de seguridad y salud en el trabajo que hayan sido definidos o proyectados.

e) Presupuesto que cuantifique el conjunto de gastos previstos para la aplicación y ejecución del estudio de seguridad y salud.

Contenido del Estudio Básico de Seguridad y Salud

Siempre que no sea preceptivo el ESS completo, deberá redactarse un estudio básico. También será redactado por técnico competente, o bajo la responsabilidad del coordinador en fase de proyecto (que no suele existir en proyectos de instalaciones).

El contenido mínimo de este documento viene fijado en el artículo 6 del R.D. y puede resumirse como:

  • Normas de seguridad y salud aplicables a la obra
  • Identificación de los riesgos laborales que puedan ser evitados, indicando las medidas técnicas necesarias para ello
  • Relación de los riesgos laborales que no puedan eliminarse, especificando las medidas preventivas y protecciones técnicas tendentes a controlar y reducir dichos riesgos, valorando su eficacia.
  • Medidas específicas relativas a los trabajos incluidos en uno o varios de los apartados del anexo II del RD.

Como puede verse es un documento mucho más breve, que puede estructurarse como una única memoria descriptiva. No existe obligación explicita de incluir pliego, planos, mediciones y presupuesto de seguridad y salud, en este estudio.

Plan de seguridad y salud en el trabajo

Aun a riesgo de desviarnos de del tema, me gustaría remarcar que cada contratista de las obras tiene obligación de elaborar un plan de seguridad y salud basado en el ESS / EBSS. Esta obligación se desarrolla en el artículo 7 del R.D. y es matizable en el caso de subcontratistas o autónomos que podrán adherirse al plan redactado por el contratista principal.

Si existe coordinador, el plan deberá ser aprobado por el mismo. Si el coordinador no es necesario el plan deberá ser aprobado por la dirección facultativa.

Conclusiones

Al inicio de esta entrada os plantee dos cuestiones, que podemos resumir como: en proyectos de instalaciones derivados de normativa de seguridad industrial,

  1. ¿Es necesario elaborar ESS / EBSS?
  2. ¿Cómo distinguimos entre la necesidad de ESS o EBSS?

A la primer pregunta debemos responder categóricamente SÍ. A la segunda contestamos que será necesario ESS caundo se cumpla alguno de los supuestos del punto 1 del artículo 4 del R.D. y que en el resto de los casos, será preceptivo el EBSS.

Esto significa que cuando elaboremos un proyecto de ejecución de una instalación de seguridad industrial (calefacción, climatización, frigorífica, de vapor … ) deberemos incluir ESS, o en su defecto EBSS.

En la entrada titulada Cuando hacer proyectos en obras de construcción, discutimos varios casos en los que los proyectos de instalaciones se realizaban complementariamente al proyecto del edificio, y coordinadamente con sus autores.

En este caso, cuando el proyecto del edificio cuenta con ESS / EBSS que cubra todos los trabajos a realizar en el proyecto de instalaciones, no será necesario que nosotros, como proyectistas de instalaciones, lo incluyamos. Eso sí, en nuestro proyecto deberemos referir obligatoriamente el ESS / EBSS incluido en el proyecto de edificación.

Ejemplo de Estudio Básico de Seguridad y Salud

A continuación te dejo un ejemplo de estudio básico de seguridad y salud, disponible en el área de descargas:

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