Cuánto cobrar por hora de consultoría

Cuando ejercemos la profesión como autónomos o freelance, una de las dudas que nos asalta de forma recurrente es cuánto cobrar. Cuando nos rechazan una oferta, pensamos que quizás hayamos pedido demasiado; por contra cuando nos aceptan un presupuesto a la primera, nos preguntamos si habremos ofertado demasiado barato. No existen fórmulas magistrales, pero siguiendo las siguientes pautas seremos capaces de orientar mejor nuestros precios.

Estima los costes fijos y los costes variables

Lo primero para saber cuánto cobrar por hora es saber cuánto te cuesta trabajar, pero no te equivoques, no es para repercutir a tu cliente el coste más un margen, en muchos casos, esa estrategia es errónea. Si vas a calcular el coste de “levantar la reja cada mañana” es para saber dónde marcar la línea y no perder dinero.

Primero los costes fijos, aquellos gastos que tendrás aunque no factures nada. Estos son la cuota de autónomos o de la mutualidad, los gastos de gestoría, la colegiación, el seguro de responsabilidad civil, las partes fijas de los suministros, las licencias de software, amortización de equipos, etc. Si además tienes trabajadores, tendrás que añadir el coste de los salarios y de las cuotas de la seguridad social de los mismos.

A los gastos fijos deberás añadirles los costes variables, esos gastos en los que incurres cuando facturas, desplazamientos y dietas, partes variables de los suministros de teléfono, agua, electricidad, subcontrataciones, trabajos de delineación y reprografía. Estos costes son difíciles de estimar al principio, solo haz números y ponles un precio al principio. O añade un porcentaje (por ejemplo un 30%) a los costes fijos.

Ponte un sueldo

Bien como porcentaje de la facturación, o bien como importe fijo mensual, deberás ponerte un sueldo, es posible que algún mes puedas cobrar más y otros meses no puedas cobrar nada, pero tu planificación debe mantener separadas escrupulosamente tus finanzas personales de tus finanzas empresariales.

No te olvides de los impuestos

Si facturas y tienes beneficio pagas impuestos; si facturas como persona física pagarás el impuesto sobre la renta, que te supondrá del orden de un 30 – 40% de tus beneficios, que puedes asimilar al sueldo que te has puesto. Si vas a facturar como sociedad, pagarás el impuesto de sociedades por los beneficios de la empresa y la renta por el dinero que lleves de la empresa a tu patrimonio personal.

Haz la suma

Suma, para el periodo de un año, todos los conceptos anteriores:

Costes totales = Costes fijos + Costes variables + Sueldo (lo que necesito para vivir) + Impuestos (renta o sociedades).

Esto es una aproximación, un escenario esperado.

Decide cuánto vas a trabajar

Ahora computa las horas que vas a trabajar a lo largo del año. El año habitual tiene 365 días; si le restas 52 fines de semana, 14 festivos y 22 días de vacaciones te quedan 225 días. Si consideras jornadas de 8 horas diarias, obtienes 1.800 horas/año.

Ocurre que de estas horas deberás dedicar una parte a tareas que no podrás repercutir directamente al cliente, planificación, gestión, formación, etc. Aplica un coeficiente reductor a las horas totales para obtener las horas facturables.

Si decides que van a ser útil el 50% de tu tiempo, tendrás 900 horas facturables. En el caso de que trabajen para ti otros técnicos que puedan vender los servicios que tu prestas, suma las horas facturables de cada uno de ellos, o divide los costes entre el número de personas.

Calcula tu umbral mínimo

La cuenta es sencilla, divide la suma de costes totales entre las horas facturables y tendrás el mínimo a cobrar. Tenlo siempre en mente a la hora de cobrar por horas. También es un buen ejercicio dividirlo entre meses y trimestres, para saber cuánto hay que facturar en esos periodos.

Si cobras esto al cliente, y aciertas con todas las presunciones que has hecho, que son muchas, y no te equivocas al estimar las horas y además todo sale bien, estarás ganando tu sueldo. Nada más.

Sondea a la competencia

Esto es difícil al comienzo, pero debes saber cuánto se paga en tu mercado. No esperas a que el trabajo venga, vete a buscarlo, oferta y si te dan con la puerta en las narices, pregunta por qué y cuánto pedía la competencia. Pide a un familiar que se haga pasar por un cliente y que pida oferta a los referentes de tu sector, o trabaja para un tercero e interésate por cuanto cobra.

Valora qué problema resuelves al cliente

Las cosas valen lo que el cliente está dispuesto a pagar por ellas, por tanto la última estrategia para fijar el precio es saber qué retorno va a tener el cliente si tú haces tu trabajo rápido y bien. Evidentemente el retorno no siempre es económico y hay muchos intangibles que es difícil evaluar, pero tener una idea de cuánto vale para tu cliente que le alivies un dolor concreto.

Conclusiones final

  1. No cobres por debajo de tu umbral mínimo. Antes que nada, averigua cuál es.
  2. Conoce por dónde se mueven los precios en tu mercado. Si vas a estar fuera de precio de mercado, debe estar justificado porque aportas algo que el grueso de mercado no hace: celeridad, estatus, agilidad en los trámites, etc.
  3. Trata de definir qué retorno obtendrá tu cliente de tu trabajo, sondea hasta donde está dispuesto a llegar o qué valor le reportará a el a corto plazo que tú hagas un trabajo exitoso.
  4. Aunque calcules cuanto tiempo te va a ocupar un trabajo, y tengas claro cuánto vas a cobrar por hora, no es necesario que traslades esa información al cliente. Puedes indicarle un precio por trabajo, sin necesidad de detallarle las horas.

Fija el precio con arreglo a estos tres criterios. Esto es un proceso iterativo, que tendrás que ir afinando con la experiencia, empieza con el punto 1 y mejora con la práctica.

Tu relación con el cliente ¿eres experto o proveedor?

Las últimas tendencias en marketing nos indican que, como freelancers, no podemos sostener un negocio basado en estrategias de precio bajo, y que debemos posicionarnos en un nicho y tratar de especializarnos.

Aunque nos posicionemos como especialistas en un determinado segmento (tipo de proyectos o sector de actividad), cuando establecemos vínculos sólidos con un cliente, solemos seguir la siguiente curva de valor (crédito para Álex Martínez Vidal, de asilohacemos.com).

Al principio, como especialistas, el cliente nos consulta un problema específico en nuestro ámbito de experiencia. Respondemos preguntas, acudimos a reuniones, y en las primeras etapas de la relación lo hacemos gratis. Una vez establecida la autoridad, nos contratan servicios. Solucionamos un problema concreto y lo hacemos en un precio interesante para las dos partes. Y pueden pasar dos cosas: el cliente no cuenta más con nosotros porque busca precios bajos o nos vuelve a llamar para que sigamos resolviendo problemas, cada vez más amplios.

Cuando un cliente deja de llamarte, interésate y pregúntale porque no lo hace. Si su argumento es el precio, en mi opinión, déjalo correr, no es tu cliente ideal.

Cuando los clientes sí nos llaman, y lo hacen de forma recurrente, aunque parezca mentira, también entramos en una zona de riesgo. La frecuencia y la cercanía darán pié a que el cliente nos pida cada vez cosas más sencillas, que no exijan tanta especialización. Entonces habremos pasado de experto a proveedor.

Puede ser una buena solución, sobre todo cuando empezamos en el mercado, y nos estamos dando a conocer. Pero conlleva riesgos que debes tener en cuenta.

Si eres especialista

  • Podrás obtener precios más altos.
  • Llevarás a cabo trabajos más variados.
  • En su momento, podrás aspirar a trabajos emblemáticos.
  • Tendrás más libertad creativa.
  • Los clientes serán menos recurrentes, lo que te obligará a hacer un mayor esfuerzo en la captación.
  • Trabajaras con mayor flexibilidad, y por tanto más incertidumbre.
  • Si estableces vínculos de larga duración con clientes, llegará el momento en que debas delegar trabajos sencillos. Esto supone dos problemas, si actúas como intermediario, estarás asumiendo la responsabilidad sobre trabajo de terceros, y si recomiendas a alguien, estarás transfiriéndole parte de tu autoridad y dando entrada a la competencia.

Si eres proveedor

  • Tendrás clientes recurrentes, y por tanto tu esfuerzo comercial podrá ser menor (en determinados momentos).
  • Te permitirá automatizar procesos repetitivos y obtener economías de escala.
  • Podrás tener grandes sinergias con gente de tu sector.
  • Serás técnico orquesta, debiendo tocar muchas disciplinas.
  • La recurrencia dará a los clientes más poder de negociación. Corres el riesgo de tener que trabajar por volumen, con precios bajos.
  • En el caso de que tu cartera de clientes sea muy corta, tendrás excesiva dependencia de cada uno de ellos.

¿Qué modelo es mejor?: Experto o proveedor

Dependerá de tu perfil, de tu modelo de negocio y del momento en que te encuentres. Si eres autónomo, puedes compatibilizar o alternar modelos. Cuando se empieza en el sector es complicado escoger y es normal aprovechar las entradas que se produzcan como proveedor, para formarte, adquirir habilidades comerciales y posicionarte poco a poco como experto. Pasada esa etapa, opino que lo más aconsejable es que te especialices en un ámbito que te guste y se te de bien. Esto te llevará a poder realizar más tareas que sean de tu agrado, y a tratar con gente más afín.

Si quieres seguir profundizando sobre la necesidad de especializarse, te recomiendo el libro de Raimon Sansó titulado La era de los expertos.

Los cinco pilares económicos del proyectista freelance

Si has decidido ejercer como ingeniero o arquitecto autónomo, una de las claves principales para que tu emprendimiento sea exitoso es la gestión del dinero. Tanto en el plano profesional como en el personal, que como veremos más adelante, deben estar separados. Gestionar el dinero de una forma correcta exigirá de ti sobre todo disciplina, y que tengas claras cinco ideas sencillas:

  1. Gasta menos de lo que ingresas
  2. Planifica
  3. Separa tus finanzas personales de tus finanzas profesionales
  4. Haz buen uso del crédito
  5. Invierte con criterio

Si quieres ver a qué me refiero en cada uno de estos puntos, sigue leyendo.

Gasta menos de lo que ingresas

Parece obvio, debes gastar menos dinero del que ingresas, contabilizado en periodos de tiempo cortos, como meses o trimestres. Para lograrlo lo primero que debes saber es cuánto gastas. Abre una hoja de cálculo y detalla en ella tus gastos fijos o recurrentes. Al final de la entrada tienes un ejemplo que puede servirte de base de partida.

No olvides las cuotas anuales como las de los seguros. Los gastos fijos serán aquellos que tendrán lugar aunque no trabajes, y abarcan alquileres, suscripciones, renovación de licencias, cotizaciones a la seguridad social o a la mutualidad, igualas al gestor o asistente virtual, colegiación, seguros y parte fija de los suministros como agua, electricidad o teléfono.

A los gastos fijos deberás sumar los gatos variables, que son aquellos que solo se producen cuando tienes actividad. En esta fase solo podremos estimarlos, y lo más usual es que lo hagas como porcentaje de los ingresos previstos. Serán gastos variables los derivados de los desplazamientos, la papelería y copistería, los derechos de visado y las partes de consumo de los suministros. Antes de que te pongas a estimar gastos variables, lee el siguiente apartado.

Planifica

Pero atención, hazlo de manera sencilla y dinámica. En una primera fase evita las aplicaciones con curvas de aprendizaje complicadas que te harán perder más tiempo en la forma que en el fondo; con la hoja de cálculo de flujos de caja y cuatro normas básicas es suficiente. Tiempo tendrás de complicar la gestión cuando el negocio escale.

Completa la hoja de cálculo que iniciamos en el apartado anterior con los flujos de caja proyectados a 6 meses o 1 año. Para que sea más realista, asigna un porcentaje de tus ingresos a los gastos variables. Empieza con el porcentaje que estimes oportuno, y vete refinando el modelo.

Separa tus finanzas personales de las profesionales

Para tener claro nuestro panorama financiero debemos separar nuestras finanzas personales de las profesionales. Yo estoy implantando el enfoque propuesto por Mike Michalowicz en su libro La ganancia es lo primero, en el que propone crear cuatro cuentas diferentes:

  1. Beneficios (15%): Cuenta destinada al ahorro / inversión.
  2. Salario (25%): Cuenta destinada a tus finanzas personales.
  3. Impuestos (15%)
  4. Gastos operativos del negocio (45%)

Los porcentajes indicados entre paréntesis son los propuestos en el libro. Puedes ajustarlos a tu antojo, y lo más probable es que debas aumentar la dotación para impuestos (3) y que puedas reducir la dotación para gastos de operación (4).

Con esta sistema, repartes el dinero cuando llega y eliminas la ilusión monetaria que te produce ver montantes importantes en la misma cuenta. El el libro propone que repartas el dinero dos veces al mes, en el orden indicado (que es lo que me parece más difícil y aún no he logrado). Te recomiendo que hagas una implementación a tu medida, adaptándola a tus circunstancias personales.

Uno de los aspectos que más me gustó de la metodología de Michalowicz es que te obliga a apartar dinero destinado al pago de impuestos.

En España, en el caso más general, los autónomos liquidan impuestos cada trimestre y una vez al año. Debes reservar el IVA cobrado, un importe destinado al IRPF, que puedes estimar con ayuda de tu gestor, y las retenciones que tu hayas practicado a otros autónomos que trabajen para ti. Si no tienes experiencia, la retención que te practican para el IRPF en cada factura es del 15% y soportas un tipo de IVA del 21%, deberás separar un porcentaje del orden del 35-40% del importe total de la factura y guardarlo para el pago de impuestos.

Ejemplo: Supón que dadas tus circunstancias personales decides los siguientes porcentajes;

  1. Beneficio (15%)
  2. Salario (25%)
  3. Impuestos (35%)
  4. Gastos operativos (25%)

Y se produce el cobro de una factura de 1.000 €, por transferencia a la cuenta donde llevas la operativa del negocio, deberás repartir los importes de la siguiente manera:

  1. Beneficio (15%) → 150 € a la cuenta destinada a ahorro / inversión / beneficio
  2. Salario (25%) → 250 € a la cuenta para gastos personales
  3. Impuestos (35%) → 350 € a la cuenta destinada a pago de impuestos
  4. Gastos operativos (25%) → 250 € que dejamos en la cuenta donde hemos cobrado, y donde tenemos domiciliados los gastos operativos de la empresa.

Haz buen uso del crédito

Se resume fácil, usa el crédito solo para financiar medios productivos que van a tener repercusión directa en tu actividad clave, y por tanto se prevé que generen retorno económico. No compres cosas que no necesites solo porque puedes pagarlas a plazos. No financies gastos corriente a crédito, si puedes evitarlo, y no lo hagas por sistema.

Si no puedes evitar endeudarte, reduce al máximo los gastos y trata de minimizar el importe financiado, y negocio condiciones que te permitan amortizaciones anticipadas sin coste. Aun en épocas en las que el dinero este barato, las pólizas y créditos al consumo siguen teniendo unos precios prohibitivos, que con el efecto bola de nieve, pueden arrastrarnos a una situación muy complicada.

Aléjate de los coches caros, y de los teléfonos relucientes y plateados, salvo que tu meditada y planificada estrategia de marketing exija que muestres un determinado estatus (y casi nunca lo hace).

Si en este momento tienes créditos, te aconsejo mucho la lectura del libro Transformación total de su dinero, de Dave Ramsey que contiene un método de siete pasos, y grandes dosis de sentido común. Aunque te recomiendo que leas el libro o busques algún resumen por Internet, te dejo a continuación el enunciado de cada uno de los pasos (adaptado al euro):

  1. Inicia un fondo de emergencia: Ahorra 1.000 € lo más rápido que puedas.
  2. Plan «Bola de nieve»: Paga todos tus créditos, excepto la hipoteca, de menor a mayor y lo antes posible.
  3. Completa el fondo de emergencia, ahorrando lo equivalente a de 3 a 6 meses de gastos.
  4. Invierte el 15% de los ingresos con vistas a la jubilación.
  5. Ahorra para la universidad de tus hijos.
  6. Paga la hipoteca de tu casa o ahorra para comprar una vivienda sin financiar.
  7. Invierte para crear riqueza.

No hay recetas mágicas, pero las ideas de este libro junto con las presentadas en el apartado anterior, pueden ayudarte a mejorar tu enfoque.

Invierte con criterio

Esto es lo que me parece más complicado, tanto por la variedad de posibilidades, como por la dificultad de las mismas. Estoy convencido que en los primeros años es necesario trabajar enfocado, dedicando la mayor parte de tu esfuerzo a que tu actividad principal funcione. Cuando las cosas marchen, creo necesario diversificar. Para un técnico, una buena opción es compatibilizar el ejercicio libre con la formación. Cuando domines tu sector, y estes muy especializado, trata de enfocarte a un sector nuevo, aplicando lo que ya sabes hacer a un nuevo segmento, y mantén los dos nichos. En esta fase se requerirá que sepas delegar y que hayas tejido una buena red de contactos, pero eso ya es harina de otro costal.

Hoja de cálculo para estimar flujos de caja

Te dejo el enlace a una hoja de cálculo para estimar los flujos de caja. Esta hoja incorpora la metodología de separar el dinero en cuatro cuentas, propuesta por Mike Michalowicz en su libro La ganancia es lo primero.

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Ten en cuenta que esta hoja se entrega a título informativo y que no permite cumplir ninguna obligación relativa a contabilidad derivada de la legislación tributaría de tu país. Es siempre aconsejable que siempre que inicies una actividad profesional, hayas acudido a un asesor que te informe de tus obligaciones legales.

Las ventajas de ser autónomo cuando eres ingeniero o arquitecto

Empezare diciéndote que en España ser autónomo no es la panacea. Sufres cotizaciones a la seguridad social abusivas, desventajas fiscales, apenas tienes cobertura de desempleo y arriesgas tu patrimonio personal (y el de tu pareja si tienes gananciales). A pesar de lo dicho, opino que para ejercer como redactor de proyectos o director de obra es la mejor opción. A continuación te cuento por qué.

Las ventajas de la autonomía

Se autónomo te permite:

  • Tener el control. Dependerás de los clientes y de los proveedores, claro. Pero tú te organizas.
  • Contener el gasto, sobre todo en las fases iniciales. Es más barato, cuando facturas poco, ser autónomo que gestionar una sociedad.
  • Dirigir y ser artífice de tus propios resultados.
  • Limitar la necesidad de rendir cuentas.

Cuando estes listo a no depender de nadie, o cuando las circunstancias te obliguen, hazte autónomo. Pero ojo, antes prepara el terreno. Si trabajas en una empresa, piénsate lo de quemar las naves (muy de moda en el mundillo del desarrollo personal) y actúa de modo estratégico.

Empieza trabajando para otro

Trabajar para un tercero es la mejor opción para empezar. Que no se te caigan los anillos por iniciar la actividad en prácticas, como becario o con un salario bajo. Entiende que es como una etapa más de tu formación. En unos pocos meses podrás saber si te gusta el trabajo, conocerás gente, y aprenderás los procesos básicos y como documentarte. Yo me licencié en noviembre, mientras trabajaba como becario en una oficina técnica, cuando toco renovar la beca, en febrero del año siguiente (4 meses), me ofrecieron un contrato laboral, lo decline, negocie una colaboración como freelance, e inicié mi actividad como autónomo.

Antes de independizarte desarrolla un plan de acción, aprovecha tu etapa como empleado para empezar a construir una marca personal, fórmate y si es compatible con tu actividad actual, busca posibles clientes.

Enfócate en un nicho que tenga mercado, y en que la competencia no sea abrumadora. Una buena opción es, en lugar de centrarse en una tipología de proyectos (o solo en una tipología), apuntar también a un sector de actividad (por ejemplo, proyectos de refrigeración e instalaciones térmicas para la industria vinícola). Ten cuidado de que tu nicho no sea demasiado pequeño. Haz marketing de contenidos orientado a los clientes de este sector. Aumenta tu visibilidad participando en los eventos de tu colegio, haz networking y acude a ferias y congresos. Vete a obra todo lo que puedas, y conoce a todo el mundo que puedas en la administración.

Y después de eso, hazte autónomo

Después hazte autónomo, cumpliendo todas las condiciones legales, que puedes consultar en la entrada titulada Requisitos básicos para el ejercicio libre de la profesión de ingeniero o arquitecto.

Te en cuenta que mientras ejerzas como autónomo, cualquier reclamación de responsabilidad civil amenazará tu patrimonio personal, por lo que deberás tener una buena cobertura de seguro. Pregunta en tu colegio, dado que a veces ofrecen seguros colectivos o negociados colectivamente. Después de esto mantente informado, y fórmate de modo permanente. En el post llamado 5 hábitos para mantenerse informado de manera productiva te dejo unas ideas.

Y cuando la facturación crezca, hazte una Sociedad Limitada

Como administrador de una sociedad, tendrás que seguir cotizando a autónomos o a una mutualidad de previsión social. Además aumentarán los gastos de gestoría, incluso si no tienes empleados, al complicarse la contabilidad y la tramitación de impuestos.

Pero interponer una sociedad te ofrecerá ventajas, como limitar la responsabilidad al capital social de la misma (si está administrada conforme a la ley) y te permitirá deducciones fiscales vedadas o complejas para los autónomos. Además el tipo impositivo del impuesto de sociedades es mejor que el del IRPF si tus ingresos son elevados.

Pero ojo, la sociedad constituida no debe ser meramente instrumental, articulada para eludir pago de impuestos o dificultar la asignación de responsabilidades personales. Si este es el caso podremos tener problemas con hacienda o con los tribunales. Es frecuente el caso donde varios profesionales autónomos, cada uno con sus propios medios materiales, instrumentan sociedades para facturar los trabajos. En situación similar se encuentran las cooperativas de facturación y agrupaciones de autónomos. No te aconsejo estas soluciones, y que hables siempre con un gestor.

Si ya estas en el punto de pensar en dar el salto a una sociedad (50.000 – 60.000 € de facturación anual), te aconsejo la lectura de el libro de Juan Haro titulado Los trucos de los ricos: 92 trucos para multiplicar tu dinero, proteger tu patrimonio y reducir tus impuestos legalmente. A pesar de que el título suena a «venta de humo», el libro es un conjunto de reflexiones muy cabal, que te hará pensar mucho.

Requisitos básicos para el ejercicio libre de la profesión de ingeniero o arquitecto

En la entrada titulada Las ventajas de ser autónomo cuando eres ingeniero o arquitecto te doy mi punto de vista personal sobre la conveniencia de ser freelancer. Ahora voy a resumir, de forma somera, los requisitos a cumplir para lo que se ha dado en llamar el ejercicio libre de la profesión.

Alta en el Impuesto de Actividades Económicas

Es un trámite sin coste, que debes realizar en Agencia Tributaria presentando una declaración censal, escogiendo los epígrafes correspondientes a tu actividad (311 para el caso de los Ingenieros Industriales). No tendrás que pagar nada por este impuesto mientras tu cifra neta de negocio no supere el millón de euros.

Colegiación en tú Colegio Profesional

En España, la colegiación es un requisito obligatorio para el ejercicio de las profesiones de ingeniero idustrial y arquitecto (y también para muchas otras ingenierías). No debes confundir la eliminación de la obligación de visar muchos trabajos, llevada a cabo por el Real Decreto 1000/2010, con la necesidad de estar colegiado. Hoy por hoy, si trabajas como Ingeniero Industrial o como Arquitecto, debes estar colegiado, lo mismo para los ingenieros técnicos y los arquitectos técnicos.

Ten en cuenta que la colegiación puede ser un proceso lento, dado que dependiendo de los estatutos del Colegio, es posible que deba ser aprobada por la Junta de Gobierno u organismo equivalente. Muchos colegios tienen ofertas para recién titulados o técnicos en paro, así que colégiate tan pronto como te sea posible.

Podríamos discutir mucho sobre si la colegiación ofrece alguna ventaja, pero eso es harina de otro costal.

Alta en el RETA o en la Mutualidad

Para poder ejercer una actividad económica por cuenta propia, deberás optar por una de las dos alternativas siguientes:

  • Cotizar al regimen especial de trabajadores autónomos de la seguridad social. Es un trámite que se puede hacer online, o través de un Punto de Atención al Emprendedor. Ten en cuenta que si optas por este régimen, lo que se conoce por ser autónomo, no podrás pasar a ser Mutualista.
  • Como alternativa a ser autónomo, puedes hacerte mutualista cotizando, a través de tu mutualidad profesional, a un plan de previsión personal que de modo legal se haya diseñado como alternativa al RETA. Explicado de manera burda, siendo mutualista cotizas a un plan de pensiones privado, que podrás recuperar llegada tu jubilación. Si inicias tu actividad como mutualista, podrás pasar a autónomo en cualquier momento.

El ejercicio de la profesión, tanto si optas por ser autónomo como si decides ser mutualista, lleva aparejada la obligación de presentar declaraciones fiscales distintas del IRPF, lo que deberás tener en cuenta. Te recomiendo que delegues la gestión en un gestor o asesor virtual y te dediques a hacer crecer tu negocio.

Contratación de un seguro de responsabilidad civil profesional

Si vas a redactar proyectos, firmar certificados o dirigir obras, debes tener un seguro de responsabilidad civil profesional. No lo pases por alto, te juegas mucho. Algunos colegios ofrecen seguros colectivos o seguros individuales negociados con ventajas, al ser negociados de forma colectiva. Para algunas profesiones, es un coste muy significativo, que tendrás que repercutir en los trabajos.

Otros trámites y obligaciones

Te he detallado los que, a mi juicio son más críticos. Puede haber variaciones en función de la comunidad autónoma o cambios en la legislación. Dos visitas obligadas, para informarte son, tu colegio profesional y un punto de atención al emprendedor o equivalente.

Te dejo a continuación una serie de trámites que pueden ser necesarios, o convenientes:

  • Si vas a abrir un local u oficina, licencia de apertura o declaración responsable. Si el acondicionamiento del local requiere obras, la pertinente licencia de obra. Estos trámites se realizan en el ayuntamiento.
  • Comunicación de la apertura del centro de trabajo a la autoridad laboral de la comunidad autónoma.
  • Si vas trabajar en el ámbito de la seguridad industrial o las instalaciones, inscripción en la sección B del registro industrial integrado, lo que puedes hacer por vía telemática ante tu comunidad autónoma.

Si hay algún trámite que consideres importante y eches en falta, o quieres hacer alguna aportación para mejorar esta entrada, no dudes en dejarme un comentario.

Los dos polos del imán de la productividad

Toda mi carrera he tratado de compatibilizar dos o más actividades, trabajos de docencia, con muchas horas de dedicación, consultoría, proyectos … Algunas épocas con mucho éxito, otras no tanto. Hoy he escuchado un episodio de un podcast de Luis Ramos que me ha hecho pensar sobre dos ingredientes que permiten obtener victorias rápidas y que te ayudarán a transmitir a tus clientes imagen de profesionalidad.

Priorizar

Trabaja siempre con el fin en mente. Toma solo trabajos alineados con tus metas. Ojo, es legítimo que uno de tus objetivos a corto plazo sea ganar dinero. Está muy bien trabajar con propósito, pero también hay que comer.

Entiende que quieren los demás, y para que lo quieren. Somételo a tu marco de referencia. Evalúa a tus clientes, en la entrada Cómo identificar a nuestro cliente ideal te he hablado un poco de esto.

Trabaja de manera incremental, haciendo a los otros implicados partícipes, mantén a la gente informada. Descarta trabajos que no sintonicen con tus valores, que provengan de clientes que no encajan en tu perfil. Aprende a decir NO.

Posterga lo urgente, en pos de lo importante. No asumas las urgencias de los demás como propias. Disecciona los trabajos, dedica tiempo a pensar.

Finalizar

El tiempo de trabajo percibido por los demás es la suma de los periodos de trabajo efectivo más los periodos en blanco. No caigas en el error de tratar de acortar la duración de los procesos durante los periodos de trabajo efectivo (salvo que seas ingeniero de métodos en una empresa de producción industrial). Obtendrás muchos más resultados si te centras en acortar los periodos en blanco.

Realimenta al cliente, envía un correo explicando los avances. Y sobre todo, cierra los trabajos. No dejes que cicatricen por el paso del tiempo. Aclara de manera explicita que todos los hitos prefijados han sido alcanzados y que procede finalizar.

Trabaja enfocado, fíjate plazos, no hagas muchas cosas a la vez. Haz lo importante primero, y usa la sensación de urgencia para obligarte a finalizar. Entiende que todo se acaba y que en lo nuevo nos espera algo distinto, que puede ser mejor.

Vence la procrastinación, trabaja en periodos de tiempo cronometrados, busca alguna técnica de productividad que encaje contigo, cuando estés preparado. Habituate a las listas y a los calendarios primero, de modo suave, cuando te acostumbres a documentar lo que haces, eso ya será mucho.

Un libro recomendado para terminar

Se que suena tópico, pero La semana laboral de 4 horas, de Tim Ferris, me cambió la vida. Bueno quizá no sea para tanto, pero a pesar de que muchas partes son sobradas de «vendehumos profesional» el libro merece muchísimo la pena; todos los autónomos deberían leerlo con espíritu crítico.

Espero tus comentarios.

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