Cálculo de bajantes de aguas pluviales

Las bajantes de aguas pluviales son las tuberías que, formando parte de la instalación de saneamiento, conducen el agua de lluvia hasta la red pública de evacuación. Estas canalizaciones recogen las precipitaciones caídas en las cubiertas, terrazas y patios, y las llevan al exterior del edificio. Incluso si la red pública no es separativa, es decir mezcla aguas residuales con aguas de lluvía, es obligatorio que la instalación de saneamiento lo sea.

En el post titulado Cálculo de bajantes de aguas residuales comenté el método propuesto por el HS5 para el dimensionamiento de este tipo de tuberías. Como continuación, en esta entrada desarrollaré la metodología indicada en está sección del CTE para las bajantes de pluviales.

Paso 1: Cálculo de la superficie atendida por la bajante

Emplearemos el método de cálculo propuesto en el apartado 4.2.3 de la sección HS 5 del CTE. El primer paso es obtener la superficie, en proyección horizontal, de la cubierta, patio o terraza servida por la bajante.

La superficie en proyección horizontal es aquella que se mediría en una vista en planta de la cubierta. Si se trata de una cubierta plana, coincide con la superficie real, si hablamos de una cubierta inclinada sería la superficie real de la cubierta multiplicada por el coseno del ángulo que forma la cubierta con la horizontal.

Si se estima que el cálculo de la superficie proyectada es demasiado complejo, puede emplearse la superficie real sin corregir, dado que siempre es mayor que la proyectada. Esto hace que la simplificación quede del lado de la seguridad.

Paso 2: Corrección de la superficie

Corregimos la superficie obtenida en el apartado anterior multiplicándola por el factor de corrección f = i / 100, donde i es la intensidad pluviométrica del lugar, obtenida del Anexo B de la sección HS 5.

Paso 3: Obtenemos el diámetro de la bajante de pluviales

Con la superficie corregida calculada en el apartado anterior obtenemos el diámetro de la bajante de pluviales de la tabla 4.8 de la sección HS5.

Tabla 4.8 de la sección HS5 del CTE.
Tabla 4.8 de la sección HS5 del CTE

Ejemplo de cálculo de bajantes de aguas pluviales

Una edificio de viviendas ubicado en Vigo cuenta con una cubierta a dos aguas. Cada una de las vertientes de la cubierta tiene 12 metros de largo por 10 m de ancho y está servida por un canalón que desemboca en una bajante.

Para determinar el diámetro de cada bajante aplicamos el método propuesto en los apartados anteriores.

Paso 1: Cálculo de la superficie atendida cada bajante

La superficie de cada vertiente de la cubierta, despreciando el efecto de la pendiente de la cubierta será:

S = Ancho x Largo = 10 m x 12 m = 120 m2

Paso 2: Corrección de la superficie

Para la corrección de la superficie acudimos al mapa que aparece en el Anexo B de la sección HS5, vemos que Vigo está en la zona A.

Figura B.1 del Anexo B de la sección HS5 del CTE.
Figura B.1 del Anexo B de la sección HS5 del CTE

Si vemos la figura con detalle, podremos apreciar que por la zona de Vigo pasa la Isoyeta 30. Os recuerdo que las Isoyetas son lineas imaginarias, que en un mapa unen los puntos que tienen la misma precipitación por unidad de tiempo.

Detalle de la Isoyeta que pasa por la zona de Vigo en la figura B.1 del HS5.
Detalle de la Isoyeta que pasa por la zona de Vigo en la figura B.1 del HS5

Con el valor de la Isoyeta, entramos en la tabla B.1 del anexo B del HS5. Para la zona A con la Isoyeta 30 obtenemos una intensidad pluviométrica de 90 mm/h.

Tabla B.1 del Anexo B de la sección HS5 del CTE.
Tabla B.1 del Anexo B de la sección HS5 del CTE

Ahora obtenemos el factor de corrección como f = i/100 = 90/100 = 0,90. Con el factor f corregimos la superficie calculada:

Sc = f x S = 0,90 x 120 m2 = 108 m2

Paso 3: Obtenemos el diámetro de la bajante de pluviales

Con la superficie corregida consultamos la tabla 4.8 y obtenemos un diámetro nominal para la bajante de 63 mm.

Ejemplo de elección del diámetro de la bajante en la tabla 4.8 de la sección HS5
Ejemplo de elección del diámetro de la bajante en la tabla 4.8 de la sección HS5

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Cálculo de bajantes de aguas residuales

Las bajantes son las canalizaciones verticales que formando parte de las instalaciones de saneamiento, conducen aguas residuales o pluviales (procedentes de la lluvia). Las bajantes de aguas residuales se inician en las redes de pequeña evacuación de los aparatos sanitarios y los inodoros. Las de aguas pluviales comienzan en los sumideros sifónicos en cubierta o en los canalones. Tanto las de aguas residuales como las de pluviales desembocan en arquetas a pie de bajante, en el caso de que los colectores sean enterrados, o directamente en colectores colgados debajo de un forjado.

En este artículo se presentarán los métodos de cálculo propuestos por el Código Técnico de la Edificación que nos permitirán obtener los diámetros de las bajantes de aguas residuales en función de los aparatos sanitarios a los que den servicio.

Condiciones de las bajantes

Como es lógico, las bajantes deben tener un trazado lo más sencillo posible, de modo que se facilite la evacuación, se evite la acumulación de agua en su interior, y se permita su auto limpieza.

Obligatoriamente la red de saneamiento debe ser separativa, de modo que debemos contar con bajantes exclusivas de aguas residuales, y bajantes exclusivas de aguas pluviales. En el caso de que la red de saneamiento público no separe aguas residuales de pluviales, la red interior al edificio se mantendrá separativa, realizando la conexión entre aguas residuales y pluviales justo antes de la acometida a la red pública.

Si no existe red de saneamiento público, como puede ser el caso de viviendas unifamiliares en zonas cuya urbanización no se ha completado, la instalación debe ser de igual modo separativa, conduciendo las aguas residuales a la estación de depuración individual y las aguas pluviales al terreno.

Las bajantes deben ser perfectamente verticales, sin desviaciones ni retranqueos, y deben guardar el mismo diámetro en todo su recorrido, no debiendo disminuir nunca el mismo en el sentido descendente.

Como excepción a lo anterior, cuando en un punto intermedio de la bajante acometa un caudal de magnitud muy superior al resto podrá aumentarse el diámetro por debajo de este punto. Esto es, podremos aumentar el diámetro de los tramos inferiores, después de que llegue al mismo la descarga de una red de evacuación de gran caudal, lo que no debemos hacer en ningún caso es reducir los diámetros a medida que descendemos por la bajante.

Dimensionado de las bajantes de aguas residuales

A la hora de calcular el diámetro de las bajantes, debemos tener en cuenta que emplearemos siempre sistemas separativos, es decir por un lado determinaremos las dimensiones de las bajantes de aguas residuales y por otro calcularemos los diámetros de las bajantes que conducen el agua de lluvia (pluviales).

Para dimensionar las bajantes de aguas residuales emplearemos el método propuesto por el Código Técnico de la Edificación en su sección HS 5 Evacuación de aguas, que puede resumirse como sigue:

Paso 1: Asignación de las unidades de descarga

En primer lugar asignaremos a cada aparato las unidades de descarga (UD) que indica la tabla 4.1 de la sección HS 5. Para aparatos de desagüe continuo, como máquinas de aire acondicionado, asignaremos 1 unidad de desagüe por cada 0,03 litros/s de caudal estimado. Para aparatos que no estén incluidos en la tabla 4.1, asignaremos las unidades de desagüe en función de lo indicado en la tabla 4.2 de la misma sección.

Tabla 4.1 de la sección HS5 del CTE
Tabla 4.1 de la sección HS5 del CTE
Tabla 4.2 de la sección HS5 del CTE
Tabla 4.2 de la sección HS5 del CTE

Paso 2: Sumamos las unidades de desagüe de cada ramal

Sumaremos las unidades de desagüe en cada ramal que llega a la bajante, necesitaremos este dato por separado.

Paso 3: Sumamos el número total de unidades de desagüe de la bajante

Sumaremos el número total de unidades de desagüe que tendrá que evacuar la bajante.

Paso 4: Elegimos el diámetro de la bajante

En función de los datos obtenidos en los pasos 2 y 3, y conociendo el número de plantas del edificio a las que da servicio la bajante, obtenemos su diámetro de la tabla 4.4. Debemos elegir el valor de diámetro que cumple simultáneamente que las UD obtenidos para ramales y bajante son menores o iguales que los que aparecen en la tabla.

Tabla 4.4 de la sección HS5 del CTE
Tabla 4.4 de la sección HS5 del CTE

Este método será aplicable siempre que la bajante no cuente con desviaciones respecto a la vertical, o que las mismas sean inferiores a 45o, en caso de que existan desviaciones mayores, el tramo aguas arriba de la desviación se dimensionará como se ha indicado, y el tramo aguas abajo se dimensionará como un colector horizontal con pendiente del 4% (véase apartado 4.1.3 de la sección HS 5).

Ejemplo de cálculo de una bajante de aguas residuales

Resolveré un ejemplo para ilustrar el método explicado. Supongamos que tenemos una bajante de aguas residuales que da servicio a un edificio de viviendas. La misma tiene un recorrido vertical de 5 plantas (4 plantas de vivienda y un bajo comercial), y desemboca en un colector colgado bajo el forjado del primer sótano.

A la bajante acometen los siguientes ramales:

  • Desde la planta primera a la cuarta, un ramal procedente de un baño que cuenta con inodoro con cisterna, bañera, lavabo y bidé.
  • En la planta baja, un ramal procedente de un local comercial que cuenta con inodoro con fluxor, lavabo, y vertedero.

Planteamos la solución de acuerdo con el esquema explicado:

Paso 1: Asignación de las unidades de descarga

Asignamos a cada aparato sanitario las UD que le corresponden de acuerdo con la tabla 4.1. Puede verse a continuación:

Ejemplo de asignación de unidades de descarga aparatos sanitarios.

Paso 2: Sumamos las unidades de desagüe de cada ramal

Sumamos las unidades de desagüe para cada ramal resultando, para los ramales desde los baños de las viviendas 10 UD y para el ramal del local comercial 20 UD.

Paso 3: Sumamos el número total de unidades de desagüe de la bajante

Calculamos el número total de unidades de desagüe que tiene que evacuar la bajante, como tenemos 4 plantas de vivienda, tendremos 40 UD correspondientes a las viviendas, a las que habrá que sumar 20 UD del local comercial, resultando un total para la bajante de 60 UD.

Paso 4: Elegimos el diámetro de la bajante

En la tabla 4.4. buscamos aquella bajante que nos permita, para un edificio de más de 3 plantas, evacuar más de 20 UD por ramal (valor del ramal más desfavorable) y 60 UD de descarga por bajante, obteniendo como diámetro mínimo de la bajante 90 mm.

Ejemplo de selección del diámetro de una bajante de aguas residuales en la tabla 4.4 del HS5.
Ejemplo de uso de la tabla 4.4 del HS5

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Cálculo de grupos de presión de agua

Cuando en la acometida de agua a un edificio la presión garantizada por la empresa suministradora es inferior a la presión necesaria para alimentar el suministro más desfavorable, se hace necesaria la instalación de un grupo de presión o grupo de sobreelevación.

Para la elección del grupo de presión debemos aplicar los criterios del Documento Básico HE 4. Para completar los mismos podremos emplear la norma UNE 149201, que describe un método para el cálculo del caudal simultáneo, y la norma UNE 149202, dedicada a los grupos de presión.

A continuación se detallan los pasos a seguir para dimensionamiento de los componentes principales del grupo de presión.

Datos previos: Caudal simultáneo y presión necesaria

Antes de dimensionar el grupo de presión debemos obtener el caudal de cálculo del edificio en estudio y la presión necesaria para atender el suministro más desfavorable. A continuación enlazo dos entradas previas del blog en las que he tratado el tema del cálculo del caudal:

Una vez calculados caudal y presión, podemos saber si es necesario el grupo de presión. Para ello consultaremos a la empresa suministradora o al servicio público de aguas, las condiciones de suministro garantizadas en la acometida. Si son inferiores a las calculadas, deberemos instalar el grupo.

En la tabla siguiente se indica la simbología que emplearemos para los datos previos.

Tabla 1. Datos previos para el cálculo

Datos previos Forma de obtenerlos
Qc : Caudal de cálculo Calculado por el instalador o el proyectista de acuerdo con el apartado 5 de la norma UNE 149201:2008
Ps : Presión de suministro Calculada por el instalador o el proyectista de acuerdo con el apartado 7.1.2 de la norma UNE 149201:2008
Paco : Presión de acometidaFacilitada por la empresa suministradora a petición del instalador o proyectista

Necesidad del grupo de presión

Recordamos que será necesario el grupo de presión cuando la presión garantizada por la empresa suministradora en la acometida (Presión de acometida) sea menor que la presión necesaria para el suministro (Presión de suministro), para el caudal simultáneo del edificio o local.

Elección del grupo de presión

La normativa prevé la existencia de dos tipos de grupos de presión, convencional y de acción regulable.

El grupo de presión convencional cuenta con bombas de velocidad constante y es controlado mediante un presostato en el que se regulan la presión de arranque y la presión de paro de las bombas.

El grupo de presión de acción regulable cuenta con bombas de velocidad variable, y un variador de frecuencia que regula la velocidad de giro de las mismas tratando de mantener la presión de salida (presión de consigna) en un valor constante.

Cabe destacar que si optamos por un grupo de presión de acción regulable, la normativa de ámbito estatal nos permite obviar el depósito previo o aljibe, si bien puede ser una opción técnicamente desaconsejable, e incluso no conforme con la normativa autonómica o las normas particulares del servicio de suministro de agua.

De esta manera, habitualmente, un grupo de presión estará formado por las siguientes unidades funcionales:

  • Depósito auxiliar de alimentación (aljibe)
  • Equipo de bombeo, convencional o con variador
  • Depósito de presión (calderín)

Cálculo del Depósito auxiliar de alimentación (aljibe)

Deberíamos hablar de depósitos auxiliares de alimentación, en plural, dado que es obligado instalar al menos dos depósitos en paralelo para poder realizar de esta manera operaciones de limpieza sin interrumpir el suministro de agua al edificio.

El volumen total que deben sumar los depósitos previos se obtiene a partir de la siguiente expresión, tomada del apartado 4.5.2.1 de la sección HS 4 del Código Técnico de la Edificación:

Volumen del depósito previo

Siendo:
V: Volumen total de los depósitos (litros)
Qc: Caudal simultáneo o de cálculo (l/s)
t: Tiempo estimado (min)

Cabe comentar que el 60 es un factor de conversión para convertir segundos en minutos, y que el tiempo estimado podremos variarlo entre 15 y 20 minutos, a elección del proyectista. Esta variación del tiempo permite elegir un volumen comercial que cumpla con la ecuación.

Equipo de bombeo, caso convencional

Para la elección del equipo de bombeo, en caso de ser convencional, debemos definir los siguientes parámetros:

  • Presión de arranque (Pb)
  • Presión de paro (Pp)
  • Número de bombas en servicio(N)
  • Caudal de las bombas (QM)

Presión de arranque (Pb)

Debe ser, por lógica, mayor o igual a la presión necesaria para atender el suministro más desfavorable (Ps). Con carácter general elegiremos la presión de suministro (Ps) como presión de arranque (Pb)

Presión de arranque de la bomba.

Siendo:
Pb: Presión de arranque (bar)
Ps: Presión de suministro, para el suministro más desfavorable (bar)
Ha: Altura geométrica de aspiración de las bombas (bar)
Hg: Altura geométrica de impulsión de las bombas (bar)
Pc: Pérdida de carga en el recorrido de la tubería (bar)
Pr: Presión residual, necesaria en el grifo (1,50 bar en calderas instantáneas, calentadores y fluxores, 1,00 bar en el resto de los grifos)

Presión de parada (Pp)

Debe ser mayor que la presión de arranque en un valor que llamaremos diferencial (d), el diferencial debe estar comprendido entre 2 y 3 bar, a criterio del instalador o proyectista:

Siendo:
Pp: Presión de parada (bar)
Pb: Presión de arranque (bar)
d: Diferencial (bar), valor a elección del proyectista, comprendido entre 2 y 3 bares.

Número de bombas en servicio (N)

El número de bombas en servicio, que en equipos de bombeo convencionales debe ser siempre mayor que uno, se determinará a partir de la tabla siguiente:

Tabla 2. Determinación del número de bombas en servicio

Caudal de cálculo (Qc) Número de bombas en servicio (N)
Menor o igual que 10 l/s 2
Mayor que 10 l/s y menor o igual que 30 l/s 3
Mayor que 30 l/s4

El criterio recogido por el HS4 y por la norma UNE 149202 indica que a las bombas en servicio hay que añadirles una bomba de iguales prestaciones en reserva, lo que me parece exagerado. Curiosamente la versión comentada por el Ministerio de Fomento del documento HS, contiene el siguiente comentario en el apartado 4.5.2.2 de la sección HS 4:

Número de bombas según la HS4

Personalmente veo más racional lo expresado en el comentario; dejo a vuestro elección la incorporación de la bomba de reserva.

Caudal de las bombas (QM)

El caudal total de las bombas (QM) debe ser mayor o igual que el caudal de cálculo o caudal simultáneo de la instalación (Qc):

Caudal total de todas las bombas.

Dado que habrá varias bombas en servicio simultáneamente, si Qm es el caudal de una sola bomba y N es el número de bombas en servicio simultáneo debe cumplirse que:

Caudal de una sola bomba en servicio.

En el caso de que las bombas sean de velocidad constante (sin variador de frecuencia), el caudal suministrado por las mismas estará influenciado por la presión requerida. Siendo así, el caudal considerado para cada bomba deberá ser la media del caudal suministrado por la misma a la presión de arranque (Qb) y el caudal suministrado por la misma a la presión de parada (Qp), quedando:

Caudal de una sola bomba en función del caudal a la presión de arranque y el caudal a la presión de parada.

Equipo de bombeo, caso de acción regulable

Los grupos de presión con equipos de bombeo de acción regulable ofrecen ventajas con respecto a los grupos de presión convencionales. Al ahorro energético conseguido mediante el empleo de bombas de velocidad variable y variadores de frecuencia debemos añadir la necesidad de un calderín de presión de menor tamaño, lo que supone ahorro de espacio y compensación en parte del sobrecoste que suponen las bombas y el variador.

El dimensionamiento de un equipo de bombeo de acción regulable es muy sencillo, debiendo definirse los siguientes parámetros:

  • Presión de consigna (Pc)
  • Caudal de las bombas (QM)

Presión de consigna (Pc)

La presión de consigna (Pc) representa la presión que el equipo tratará de mantener constante a su salida, dicha presión deberá ser como mínimo 1 bar mayor que la presión mínima a garantizar al suministro (Ps)

Presión de consigna de un grupo de presión con variador de frecuencia.

 (Valores expresados en bar)

Caudal de las bombas (QM)

Para obtener el caudal total de las bombas en un equipo de bombeo de acción regulable seguimos un razonamiento análogo que en el caso de un equipo convencional. El caudal total de las bombas (QM) debe ser mayor o igual que el caudal de cálculo o caudal simultáneo de la instalación (Qc):

Caudal total de todas las bombas.

Dado que habrá varias bombas en servicio simultáneamente, si Qm es el caudal de una sola bomba y N es el número de bombas en servicio simultáneo debe cumplirse que:

Caudal de una sola bomba.

Y puesto que ahora las bombas son de velocidad variable, y podemos ajustar la curva de presión y caudal a voluntad dentro del rango de funcionamiento del equipo, el caudal de cada bomba (Qm) será el correspondiente a la presión de consigna (Pc).

Depósito de presión con membrana (calderín), caso convencional

Es necesario destacar que la normativa únicamente contempla el uso de depósitos de presión con membrana, y si bien no se prohíbe de manera explícita el uso de depósitos sin membrana, se sobreentiende esta prohibición del hecho de que hayan sido excluidos de la norma.

El volumen exterior total del depósito de presión puede obtenerse a partir de la siguiente expresión, obtenida del apartado 5.3.2.3 de la norma UNE 149202:

Volumen exterior del depósito hidroneumático.

Siendo:
Qc: Es el caudal de cálculo o simultáneo (l/s)
Pb: Es la presión de arranque (bar)
d: Es la diferencia entre la presión de arranque y la de parada, llamada diferencial (bar)
n: Número de arranques máximos aconsejados por hora
b: Número de bombas, incluidas las de reserva

El número de arranques máximos por hora deberá ser consultado con el fabricante de las bombas. En caso de no contarse con datos, puede acudirse a la tabla E.1 de la norma UNE 149202, resumida a continuación:

Resumen de la tabla E.1 de la norma UNE 149202.

Depósito de presión con membrana (calderín), caso de acción regulable

Si contamos con un equipo de bombeo de acción regulable, con variador de frecuencia, debemos seguir las especificaciones del fabricante del equipo.

La norma UNE 149202 establece un volumen, para caso de contingencias que sería el resultado de dividir entre 4 la formula del apartado anterior, con un mínimo de 200 litros. Dicho volumen mínimo me parece exagerado para el caso de pequeños edificios, y en el Código Técnico de la Edificación no aparece concretado. Como estas normas UNE no son reglamentarias, queda el volumen a criterio del proyectista.

Conclusiones

Una vez presentado el método de cálculo de manera resumida, cabe destacar las siguientes ideas a tener en cuenta a la hora de seleccionar un grupo de presión:

  • Debe atenderse a lo dispuesto en el Documento Básico HS 4 del Código Técnico de la Edificación, en particular a lo indicado en el apartado 3.2.1.5.1, apartado 4.5.2 y apartado 5.1.3.1.
  • Si bien el Documento Básico HS 4 del Código Técnico de la Edificación contempla la posibilidad de instalar grupos de presión de acción regulable sin depósito previo. Esto puede ser tecnicamente poco viable o estar prohibido por la normativa autonómica. Si optamos por esta solución nos será útil consulta la UNE 149202,
  • El método de cálculo propuesto por el Documento Básico HS 4 se encuentra incompleto, y no permite obtener el depósito de presión al no estar bien definidas las magnitudes a las que hace referencia. En este caso procede utilizar el método propuesto por la norma UNE 149202.

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El dióxido de carbono como refrigerante

La creciente presión legislativa sobre los refrigerantes HFC y su elevado coste, unidas a las incertidumbres que rodean el empleo de HFO, han provocado que se vuelva a despertar el interés en el empleo del CO2 (dióxido de carbono o R744) como refrigerante.

En la actualidad el CO2 se emplea con éxito en bombas de calor compactas, destinadas a la preparación de agua caliente sanitaria y en sistemas frigoríficos de instalaciones comerciales e industriales. No obstante, y con excepción de la refrigeración doméstica, su campo de aplicación podría ser mucho más amplio.

A continuación comentaré, de manera breve, las principales ventajas e inconvenientes sobre el empleo de CO2. Recuerda que si te interesa el tema de la refrigeración, tienes a tu disposición el itinerario de instalaciones frigoríficas.

Ventajas del CO2 como refrigerante

Comportamiento medioambiental aceptable

Los refrigerantes tradicionalmente utilizados durante el siglo XX contaminaban por dos motivos. Los que contenían cloro, como el R12 o el R22, contribuían a la destrucción de la capa de ozono; y en general todos, a excepción del amoníaco, agravaban de manera crítica el problema del calentamiento global.

La adopción del protocolo de Montreal, a finales de los 80 del siglo XX, condujo a la prohibición gradual de los gases que agotan la capa de Ozono, y atajo en principio este problema.

Sin embargo, la adopción del protocolo de Kioto, a finales de los 90, no resulto tan exitosa en la reducción de gases productores de calentamiento global. La emisión incontrolada a la atmósfera de refrigerantes HFC, empleados ampliamente en la industria frigorífica y el aire acondicionado, llevo a la Unión Europea al endurecimiento de sus políticas. Dicho endurecimiento se ha instrumentado a través de la limitación gradual de la producción mediante una política de cuotas y prohibición gradual y la aplicación de impuestos especiales a la recarga.

Esto ha llevado a un espectacular encarecimiento de los refrigerantes, que ha obligado a fabricantes, instaladores y promotores a buscar alternativas a los HFC.

El CO2, viejo conocido del sector, y cuyo uso se abandono mientras sus inconvenientes primaron sobre sus ventajas, ha vuelto a la palestra. Considerado natural e inorgánico, el CO cuenta con unos indicadores medioambientales que mejoran a todos los refrigerantes con excepción del amoniaco. Así su potencial destructor de ozono (PAO) es nulo, y su potencial productor de calentamiento global (PCG) es igual a 1, que resulta muy favorable si lo comparamos con los HFC al uso, cuyo valor de PCG oscila entre 1.000 y 5.000

Debemos recordar que si un refrigerante tiene un PCG de 4.000 significa en la práctica que emitir 1 kg de ese refrigerante a la atmósfera equivale a emitir 4.000 kg de CO2.

Baja toxicidad y nula inflamabilidad

El reglamento de seguridad para instalaciones frigoríficas clasifica el CO2 como A1. La A nos indica el grupo de clasificación en función de la toxicidad, y el 1 el grupo de clasificación de acuerdo con la inflamabilidad.

La toxicidad del CO2 es muy baja, encontrándose su límite práctico en una concentración de 0,07 kg/m3, que si bien no es tan favorable como la de los HFC más empleados, mejora sensiblemente a la del amoniaco.

En relación a la inflamabilidad, la clasificación en el grupo 1 se traduce en que COemitido a la atmósfera, no resultará inflamable a ninguna concentración.

Además, el CO2 resulta inodoro, por lo que una eventual fuga no importunará a los vecinos, como si ocurriría con el amoniaco.

Buenas propiedades termodinámicas

Las buenas propiedades termodinámicas del CO2 redundan en una buena transferencia térmica y en bajo consumo de energía para cada kW de refrigeración producido.

Bajo coste y alta disponibilidad

El CO2 es un residuo que aparece en los productos de la combustión de cualquier proceso térmico. Su utilización como refrigerante supone la oportunidad de valorizar un producto de desecho.

Compatible con la mayoría de los aceites de refrigeración

El CO2 es compatible con los POE, PAG , PVE y PAO , cuyo uso está ampliamente extendido en las instalaciones de refrigeración. En instalaciones herméticas de pequeña potencia se suele emplear aceite sintético POE, similar al empleado con los HFC.

En instalaciones en cascada con amoniaco (R717) con compresores de tornillo, se acostumbra a emplear aceite PAO, también compatible con el amoniaco, lo que minimiza el riesgo de contaminación.

Alta densidad en estado gas y alta presión disponible

Esto supone que las tuberías de gas tendrán menor diámetro que las del resto de refrigerantes. Esta ventaja se potencia por el hecho de que las presiones disponibles hacen tolerables mayores pérdidas de carga en las tuberías.

La elevada densidad del gas también reduce el caudal volumétrico necesario, permitiendo emplear compresores de menor cilindrada para la misma producción frigorífica.

Elevada temperatura de descarga

Un compresor de CO2 descarga el gas unos 30ºC más caliente que un HFC, aunque la diferencia depende del ciclo frigorífico. Esto, si bien perjudica a la durabilidad del aceite lubricante, permite la recuperación de calor o la preparación de agua caliente sanitaria con buenos rendimientos energéticos.

Reducción de la carga de refrigerante

En instalaciones industriales, el empleo de cascadas de CO2 y amoniaco permite reducir significativamente la carga de refrigerante, respecto a la típica instalación de amoniaco en régimen inundado.

Esto, unido al mayor grado de seguridad del CO2, reduce de manera importante el riesgo de las plantas de amoniaco en caso de fuga de refrigerante.

Exigencia de menor número de recirculaciones en sistemas inundados

La tasa de recirculación empleada en las instalaciones de amoniaco en régimen inundado, expresada como la relación entre el caudal másico bombeado a los evaporadore y el caudal evaporado, suele estar en torno a 4 (hasta 10 en armarios de placas).

Esta tasa puede reducirse del orden de un 35 – 40% para instalaciones en las que el refrigerante recirculado el CO2.

Inconvenientes del CO2 como refrigerante

Presiones de trabajo muy elevadas

Es quizás el mayor inconveniente del CO2. Una instalación frigorífica empleando CO2 como refrigerante estaría sometida a presiones mucho mayores que con otro refrigerante. Hablamos de presiones comprendidas entre los 15 y los 35 bar en la zona de baja presión, y presiones en el entorno de los 100 bar en la zona de alta presión.

Esta presión obliga a que las instalaciones estén construidas con materiales de elevada resistencia mecánica, y a emplear componentes especiales con elevadísimas presiones de servicio.

Además obliga a mucho más rigor durante el uso, siendo exigible soldadores de cobre para el montaje. También dificulta el mantenimiento y hace más peligrosa el uso de la planta frigorífica.

Dificultades para la condensación en climas cálidos

El punto crítico del CO2 se da a los 31ºC de temperatura. Esto significa que por encima de esta temperatura el CO2 es un fluido transcrítico, que no es posible condensar para convertirlo en líquido.

En climas cálidos y en instalaciones condensadas por aire, está dificultad obliga a emplear circuitos frigoríficos especiales como ciclos transcríticos, sistemas apoyados por enfriadoras de líquido con HFC o sistemas en cascada.

En la práctica esto se traduce en un layout más complejo, con las dificultades de diseño que conlleva, y en encarecimiento de la instalación.

Las instalaciones son más costosas y requieren operarios más cualificados

Las dos dificultades anteriores (altas presiones y temperatura crítica baja) sumadas implican el empleo de materiales más resistentes y componentes especiales en instalaciones más complejas. Como es lógico esto implica que el coste inicial de la instalación será mayor.

Si bien, este sobrecoste puede ser compensado en parte por el bajo precio del refrigerante en caso de fuga, las características peculiares de la instalación también contribuyen a encarecer su mantenimiento.

Densidad del CO2 mayor que la del aire

Que el CO2 sea más denso que el aire, supone que, en caso de fuga el refrigerante caerá hacia el suelo, lo que podría suponer la formación de atmósferas asfixiantes por la acumulación del gas en espacios confinados. Hay que recordar que el CO2 carece de olor.

Riesgo de solidificaciones que obstruyan válvulas

Una caída brusca de presión en un flujo de CO2 puede provocar que el fluido alcance las condiciones del punto triple (5,18 bar y 56,6ºC), en el que coexisten las fases líquida, sólida y gas.

Esto supone que parte del CO2 solidifica, formándose una corriente de nieve carbónica (similar a la descarga de un extintor) que obstruya el paso de refrigerante. Esta particularidad cobra especial importancia en el caso de descarga de las válvulas de seguridad a la atmósfera, y debemos tenerla en cuenta en el dimensionado de las mismas.

Inmiscibilidad con los aceites POE y mayor densidad

Hay que tener en cuenta que el CO2 es más denso que los lubricantes. En caso de inmiscibilidad, como ocurre con los aceites POE, el CO2 se quedaría flotando encima del refrigerante líquido en los depósitos, dificultando el retorno de aceite al compresor.

En instalaciones que empleen lubricantes inmiscibles con el CO2 debemos, facilitar el retorno de aceite, bien evitando depósitos o instalando separadores de de aceite coalescentes.

Conclusiones

El CO2 es supone una interesante alternativa al empleo de HFCs. Cuenta con un muy buen comportamiento medioambiental, tiene excelentes propiedades termodinámicas y consumo energético bajo.

Si hablamos de sus inconvenientes, las elevadísimas presiones de trabajo y la baja temperatura crítica, obligan a utilizar componentes específicos y diseños especiales en los sistemas frigoríficos.

Itinerario formativo en instalaciones frigoríficas

Si estás interesado/a en aprender a diseñar instalaciones de frío, te invito a que revises el contenido del itinerario formativo sobre proyectos de instalaciones frigoríficas que está a disposición de los miembros de IngenierosIndustriales.com.

Ventajas e inconvenientes de la biomasa

Actualmente estoy desarrollando un proyecto de calefacción con biomasa para un edificio de unas 40 viviendas en un entorno urbano. La decisión de implantar biomasa fue del promotor, que en este caso tenía un criterio propio bien definido. Como no siempre es así, y para que os forméis vuestra propia opinión, os dejo un listado de ventajas e inconvenientes del uso de biomasa térmica como combustible.

Ventajas de la biomasa como combustible

Menor coste del combustible

Uno de los principales atractivo de la biomasa se encuentra en el precio del combustible, que para el caso de los pellets y al contrario de lo que ocurre con los combustibles fósiles, lleva muchos años estable, sin fluctuaciones relevantes.

Tomando datos del IDAE y del comparador de ofertas de energía de la CNMC, para un usuario doméstico el coste aproximado del kWh obtenido con pellets certificados A1 suministrados a granel sería de 0,045 €/kWh, frente a los 0,081 €/kWh del gas natural y a los 0,076 €/kWh del gasóleo. (precios con impuestos incluidos, a finales de 2018).

La biomasa como alternativa a la energía solar en la construcción de edificios

La legislación vigente permite considerar que el CO2 neto emitido durante la combustión de biomasa es nulo, al verse compensadas las emisiones reales por la fijación del dióxido de carbono realizado por la masa vegetal a lo largo de su ciclo de vida.

En la práctica la Unión Europea considera la biomasa como energía renovable, lo que supone que la utilización de biomasa permita reducir incluso hasta CERO la contribución solar mínima obligatoria para agua caliente y/o climatización de piscinas cubiertas.

Es decir si instalamos biomasa, evitamos la obligatoriedad de los paneles solares térmicos.

La biomasa y certificación energética A

La asignación de emisiones dada por la normativa hace que la biomasa contribuya decisivamente a la mejora de la calificación energética de los edificios. Instalar calderas de biomasa para calefacción o preparación de agua caliente sanitaria facilita la obtención de calificación A.

La oferta y la posibilidad de acceder a biomasa certificada

La falta de oferta, la escasa de calidad del producto y el riesgo de desabastecimiento, son argumentos esgrimidos repetidamente por los detractores de los biocombustibles sólidos.

A día de hoy es sencillo acceder a suministradores que ofertan producto de calidad en la mayor parte del territorio. Antes de acometer un proyecto debemos verificar que existen distribuidores locales que suministran producto certificado conforme a normas de calidad.

Posibilidad de emplear biomasa en sistemas de baja temperatura

Las calderas de biomasa pueden ser empleadas en sistemas de baja temperatura como instalaciones de suelo radiante, fancoils o climatizadoras.

No tendremos problemas, si desarrollamos un esquema hidráulico adecuado, que puede basarse en la utilización de circuitos primarios para calderas y secundarios para emisores conectados hidráulicamente por una aguja o un depósito de inercia. En los circuitos secundarios, excepto en los de preparación de agua caliente sanitaria, colocaremos mezcladoras termostáticas para limitar la temperatura de impulsión en función del tipo de emisores.

Tecnología desarrollada y fiable

Contrariamente a lo que se pretende transmitir desde algunos sectores, hay fabricantes de equipos con productos tecnológicamente avanzados y servicios técnicos fiables. Será labor nuestra como proyectistas acertar con el producto prescrito.

Sin riesgo de fuga de gas y sin olor a gasóleo.

Estos aspectos resultan tan obvios que no merecen comentario. Minimizamos el riesgo de fuga de gas o vertido de gasóleo, y evitamos los malos olores derivados del almacenamiento de este último.

Inconvenientes de la biomasa como combustible

Elevados requerimientos de espacio en el edificio

El primer factor crítico es el espacio para la instalación y el almacenamiento de biomasa. Una instalación de biomasa ocupa entre 2 y 3 veces lo que una instalación de gasóleo equivalente, incluidos los depósitos.

Esto se debe a la menor densidad energética de la biomasa frente a los combustibles fósiles, y al mayor volumen de los equipos, frente a los de gasóleo o gas.

Además debemos tener en cuenta que el silo o depósito debe estar completamente libre de humedad, y accesible para la carga de combustible. Este último aspecto muy relevante en entornos urbanos.

El coste de la instalación de biomasa y su amortización

Con biomasa tenemos una inversión inicial significativamente mayor que para instalaciones de gas o gasóleo. No obstante, dependerá mucho de la calidad de los equipos y del grado de automatización deseado. Si el coste de oportunidad es un factor clave, deberemos desarrollar un estudio comparativo previo. Si necesitas uno, puedes comunicarte conmigo haciendo uso del formulario de contacto.

Los gastos de uso y mantenimiento

Las calderas de biomasa requiere un mantenimiento ligeramente mayor que el de una caldera de gasóleo, y sensiblemente mayor que el de una caldera de gas natural. Esto debemos tenerlo en cuenta a la hora de hacer nuestros estudios de amortización.

Adicionalmente, los sistemas de alimentación de biomasa requieren una potencia eléctrica instalada mayor que la de los sistemas alimentados con combustibles fósiles, lo que se traduce en un incremento de la factura de electricidad que ha de ser valorado.

La biomasa si contamina

A pesar de que la legislación considera la biomasa como renovable, y le asigna un valor de emisiones de CO2 nulo, es  FALSO que la biomasa no contamine.

Las calderas producen emisiones de productos de la combustión, sólidos en suspensión y gases volátiles, que en caso de implantación intensiva, pueden producir problemas a medio plazo, sobre todo en entornos urbanos.

Además el uso de la biomasa requiere una adecuada gestión de las cenizas, que desechadas inadecuadamente pueden provocar contaminación del agua o del suelo.

La generación instantánea de agua caliente sanitaria

Con calderas de biomasa no es deseable la preparación instantánea de agua caliente sanitaria. Para resolver este problema tenemos dos opciones:

  • Usar depósitos de inercia de agua de calefacción, con grandes superficies de intercambio. Estos depósitos requieren volúmenes muy elevados y tienen un coste importante. Tienen la ventaja de que preparan el agua caliente sanitaria a medida que se demanda.
  • Emplear acumuladores o interacumuladores de agua caliente sanitaria, en este caso ahorraremos espacio e incurriremos en menor coste, pero debemos ser cuidadosos con la prevenir la legionelósis.   

La necesidad de un gran volumen de agua en la instalación

Algunos fabricantes de calderas han atajado este problema jugando con la inercia térmica de los equipos en el diseño de los mismos, pero en términos generales, debemos contar con un volumen de agua generoso en la instalación.

Para ellos podemos emplear diámetros grandes en las tuberías, agujas hidráulicas o depósitos de inercia. Se estima que del orden de 20 litros de agua por kW de potencia térmica puede ser suficiente, aunque deberíamos contrastarlo con el fabricante de la caldera.

Los requisitos de seguridad adicionales

Este inconveniente es hasta cierto punto discutible. La instalación de calderas de biomasa tiene requisitos de seguridad distintos a los de los combustibles fósiles, lo que no significa que las instalaciones de gasóleo o gas no tengan riesgos y particularidades. Entre estos requisitos propios de la biomasa debemos tener en cuenta:

  • Las salas de calderas y los locales para los almacenamientos pueden tener la consideración de locales de riesgo especial de acuerdo con el Código Técnico de la edificación.
  • Es necesario prevenir el embalamiento de la caldera en caso de fallo del suministro eléctrico a las bombas de agua. Si se trata de una caldera de primera marca, esto lo resuelve el fabricante a la perfección.
  • También hay que prever medios para evitar el retroceso de la llama de la caldera hacia el sistema de alimentación y el silo de almacenamiento. Si contamos con un buen equipo, también lo habrá resuelto el fabricante.
  • Es necesario planificar algún medio para evitar el retorno de agua excesivamente fría a las calderas, que pueda provocar condensación en el interior del hogar del vapor de agua presente en los productos de la combustión. Muchas calderas lo traen resuelto de fábrica, otras no, habrá que consultarlo a fabricante. (Conste que este problema es común a las calderas de gasóleo).

La necesidad de chimeneas más costosas

Los productos de la combustión de las calderas de biomasa son químicamente más agresivos que los de las calderas de combustibles fósiles. Deberemos emplear chimeneas aptas para biomasa, construidas con materiales más resistentes a la corrosión, lo que encarecerá esta partida del proyecto.

El tipo de biomasa a elegir

Como apunte final señalar que, en caso de optar por biomasa, la primera pregunta que cabe responder es la de qué combustible elegir.

Si pensamos en instalaciones de hasta 200 – 300 kW la mejor alternativa son los pellets, por encima de esa potencia, aunque suponga una mayor inversión inicial, deberíamos plantearnos trabajar con astillas.

Si se trata de una vivienda unifamiliar y el usuario está dispuesto a asumir el trabajo de cargar la instalación a menudo, podremos optar por la leña o las briquetas.

Caudal simultáneo de un edificio de viviendas con la norma UNE 149201

En la entrada titulada Como calcular el caudal simultáneo de agua en un edificio de viviendas, desarrolle un ejemplo empleando un método que podríamos llamar tradicional. En este texto voy a resolver el mismo ejemplo utilizando el método propuesto por el apartado 5 de la norma UNE 149201.

La norma UNE 149201

La norma UNE 149201, titulada «Abastecimiento de agua. Dimensionado de instalaciones de agua para consumo humano dentro de los edificios.» es un documento de referencia en España que puede ser utilizado como guía de dimensionamiento para instalaciones de fontanería.

Dicha norma no tiene carácter obligatorio, dado que no existe reglamentación de ámbito nacional que prescriba su uso. No obstante es posible que sea obligatoria en alguna Comunidad, si así lo indica la legislación autonómica.

Datos del edificio

Partimos de un edificio de 240 viviendas en total, que tiene 48 viviendas del tipo A y 192 viviendas tipo B, con los siguientes aparatos instalados:

Caudal instantáneo mínimo para cada aparato

Al igual que en el ejemplo anterior, el primer paso es determinar el caudal instantáneo mínimo qué debemos asignar a cada aparato. Debemos hacerlo a partir de la tabla 2.1 de la sección HS4 del Código Técnico de la edificación, que os pego a continuación para vuestra comodidad:

Caudales instantáneos mínimos por aparato de acuerdo con la HS4 del CTE
Caudales instantáneos mínimos por aparato de acuerdo con la HS4 del CTE

Caudales instalados en cada vivienda

El siguiente paso es obtener el caudal total instalado en cada vivienda, como la suma del caudal mínimo instantáneo de cada aparato obtenido en el apartado anterior:

Caudal total instalado en la vivienda A
Caudal total instalado en la vivienda A

En resumen tendríamos que, para cada una de las 48 viviendas tipo A, el caudal total instalado sería de 1,45 l/s, y para cada una de las 192 viviendas tipo B, el caudal total instalado sería de 1,05 l/s.

Caudal total instalado del edificio

En este punto, el método propuesto por la UNE 149201 difiere del método tradicional. Nuestro siguiente paso será calcular el caudal total del edificio, como suma de los caudales totales de cada vivienda, sin aplicar ningún coeficiente de simultaneidad. En nuestro ejemplo tendríamos:

Caudal total instalado del edificio.

Caudal de cálculo o simultáneo del edificio

La norma utiliza la denominación de caudal de cálculo para el caudal simultáneo. Para la determinación del mismo es necesario aplicar una de las expresiones recogidas en el apartado 5 de la UNE 149201. Para el caso de edificios de viviendas con caudales totales instalados de más de 20 l/s la expresión que debemos usar es:

Cauda de cálculo en edificios de viviendas.

Para nuestro caso, sustituyendo el caudal total instalado, obtendríamos:

Ejemplo de determinación del caudal de cálculo en un edificio de viviendas.

El resultado obtenido es de 4,81 l/s, muy lejos de los 12,33 l/s obtenidos por el método presentado en el post precedente dedicado a esta temática. No tenemos motivos para dudar de los miembros del Comité Técnico 149 de AENOR, autores de la norma y profesionales experimentados. No obstante resulta significativa la diferencia y dejo a vuestro criterio el empleo de un método u otro.

Os agradecería que dejaseis como comentarios vuestras experiencias en aplicación de estos métodos de cálculo.

Resumen de las fórmulas de la norma 149201

Por último deseo recordaros que en la entrada titulada Coeficientes de simultaneidad según la norma UNE 149201:2008 podéis descargar una tabla con un resumen de todas las fórmulas, en función de los supuestos posibles.

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