Aerotermia y ACS: cuándo usar interacumulador y cuando pasar a intercambiador externo
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Hace unos días, un suscriptor planteó en el servidor de Discord una cuestión sobre la que llevo discutiendo muchos años. La reproduzco casi literalmente porque está formulada con una precisión que merece respeto: cuando tienes aerotermia como único generador para preparar ACS, ¿usas siempre interacumulador con serpentín sobredimensionado, o también trabajas con acumulador estándar más intercambiador de placas externo para volúmenes importantes?
La respuesta corta es que depende. La respuesta larga, que es la útil, es que depende de cinco variables concretas, y que si sabes leerlas en cada proyecto la decisión se toma sola. Voy a desarrollarlas una por una, y al final os cuento el criterio que recomiendo.
Las dos soluciones sobre la mesa
El interacumulador integra el serpentín por el que circula el fluido primario de la bomba de calor dentro del propio depósito. En el lado del secundario (el agua caliente sanitaria), la transferencia de calor se produce por convección natural a través de esa superficie. Es una solución compacta, con pocos componentes y menor inversión inicial.
El acumulador con intercambiador de placas externo separa el intercambio del almacenamiento: el fluido primario (bombas de calor) pasa por el intercambiador, cede el calor al circuito secundario (ACS) mediante una bomba adicional, y ese calor calienta el agua del depósito. Más componentes, más espacio, más inversión, pero un control del proceso más flexible.
La pregunta es cuándo merece la pena asumir esa complejidad. Aquí están las cinco variables.
Primera variable: número de depósitos
Es la más determinante, y la que más rápido resuelve la duda. Con un solo acumulador, el interacumulador funciona bien si el serpentín está correctamente dimensionado. El circuito primario circula por el serpentín, la temperatura sube progresivamente y la sonda de control gobierna el arranque y la parada del equipo con lógica directa.
El problema aparece cuando necesitas dos o más depósitos. Los serpentines quedan en paralelo al circuito primario de la misma bomba de calor, y aquí viene el punto que el suscriptor identificó con precisión: tienes una sola sonda de temperatura en uno de los depósitos. Si esa sonda está en el depósito A y el B está frío, el equipo puede interpretar que ya llegó a consigna cuando el conjunto todavía no lo ha alcanzado. No existe una solución limpia para este problema dentro de la lógica del interacumulador múltiple en paralelo. Puedes añadir sondas y lógica adicional, pero en ese punto ya estás complicando la instalación tanto como si hubieras puesto un intercambiador externo, con la diferencia de que el intercambiador te da más posibilidades de control. Recuerda, simple es mejor.
Segunda variable: volumen total de acumulación
Aquí no hay un número mágico, pero en mi práctica trabajo con 1.000–1.500 litros como umbral orientativo de cambio de estrategia. El motivo es físico: la relación entre la superficie de intercambio del serpentín y el volumen de agua a calentar se deteriora cuando escala el depósito. Los fabricantes no escalan la superficie de forma proporcional al crecimiento del volumen porque eso encarece el producto y complica el diseño mecánico. El resultado son tiempos de carga que se alargan y una instalación que pierde reactividad frente a la demanda.
El intercambiador de placas externo, por el contrario, lo dimensionas exactamente a la potencia que necesitas. Si quieres 30 kW de transferencia, diseñas el intercambiador para 30 kW. Es una variable de diseño independiente de la geometría del depósito, y eso tiene un valor que no aparece en el catálogo.
Tercera variable: caudal primario disponible de la bomba de calor
Esta es la variable que más se pasa por alto en los cálculos. La bomba de calor viene equipada con una bomba circuladora de agua con una característica caudal – pérdida de carga determinada. La perdida de carga del serpentín vendrá dada por el modelo del depósito, la de un intercambiador externo se puede decidir en fase de diseño. Es necesario comprobar si la bomba de primario puede con el serpentín del acumulador o si es necesario pasar a una solución con intercambiador externo.
Cuarta variable: temperatura de consigna
Con consignas de 45–50 ºC, el serpentín trabaja con un gradiente térmico razonable entre el fluido primario y el agua del depósito durante la mayor parte del ciclo. A medida que el depósito se acerca a consigna, ese gradiente se reduce —es termodinámica básica: a menor diferencia de temperatura entre los dos fluidos, menor tasa de transferencia—, pero en instalaciones domésticas con consignas moderadas el efecto es asumible.
El problema se agudiza con consignas altas. Si necesitas llegar a 60 ºC para cumplir la normativa de legionela, el serpentín está trabajando en el peor punto de su curva: el depósito ya está caliente, el gradiente colapsa y la potencia de transferencia cae precisamente cuando más la necesitas para ese último tramo.
Quinta variable: exigencia de legionela
El RD 487/2022 —que desde el 2 de enero de 2023 sustituyó al RD 865/2003— clasifica las instalaciones de ACS con acumulador y circuito de retorno como instalaciones prioritarias y exige temperatura mínima de 60 ºC homogénea en todos los depósitos finales de acumulación, con temperatura de retorno no inferior a 50 ºC. No en uno de los depósitos: en todos.
Cuando tienes requisito de desinfección térmica periódica, el interacumulador trabaja en el peor punto posible de su curva de eficiencia: el depósito ya está a 55–58 ºC, el gradiente es mínimo y la potencia de transferencia se desploma precisamente cuando la necesitas para el ciclo de desinfección. El intercambiador de placas externo puede sobredimensionarse para mantener el gradiente durante ese ciclo. Y si el equipo de aerotermia no llega a 60 ºC en el primario con temperaturas exteriores bajas —situación habitual en invierno—, el apoyo eléctrico puede integrarse con criterio sobre el circuito secundario sin comprometer el control. Además, al forzar el agua en el secundario, haces que la temperatura sea homogénea en todos los depósitos.
Mi criterio como proyectista
Después de veinte años diseñando estas instalaciones, el criterio que aplico es este: interacumulador siempre que tenga un solo depósito en una instalación doméstica, sin requisito explícito de legionela y con volumen dentro del rango doméstico. Con dos o más depósitos, o con volúmenes por encima de 1.000–1.500 litros, paso al intercambiador externo. Y en instalaciones con requisito de legionela que me pongan en el límite, hago el cálculo y no asumo.
Conclusiones
Para que quede claro de forma directa, aquí está la síntesis que uso como referencia en mi estudio:
Usa interacumulador cuando: la instalación tiene un solo depósito, el volumen total no supera los 800–1.000 litros, la consigna es moderada (45–55 ºC) y no hay requisito normativo explícito de desinfección térmica periódica.
Pasa al intercambiador externo cuando: tienes dos o más depósitos, el volumen total supera los 1.000–1.500 litros, la instalación tiene requisito de legionela con consigna de 60 ºC, o la instalación es de tipo comercial, hotelero o plurifamiliar con demanda punta concentrada. Podrías usar interacumulador si usas una bomba de calor por depósito y esta es de alta temperatura si tienes requisitos de prevención de la legionelósis.
¿Vosotros trabajáis con umbrales distintos? ¿Habéis resuelto de otra forma el problema de control con múltiples interacumuladores en paralelo? Los comentarios son el sitio donde este tipo de debate técnico tiene más valor.
Preguntas frecuentes (FAQ)
El interacumulador es la solución adecuada cuando la instalación cuenta con un solo depósito, el volumen de acumulación no supera los 800–1.000 litros y la consigna de ACS es moderada, entre 45 y 55 ºC. El intercambiador de placas externo resulta más eficiente a partir de dos depósitos, por encima de 1.000–1.500 litros de acumulación total, o cuando existe requisito normativo de desinfección térmica a 60 ºC, porque mantiene un gradiente térmico activo durante todo el ciclo de carga que el serpentín no puede garantizar al final del proceso.
El Real Decreto 487/2022, vigente en España desde el 2 de enero de 2023, exige una temperatura mínima de 60 ºC homogénea en todos los depósitos finales de acumulación de ACS, y una temperatura de retorno en la red de distribución no inferior a 50 ºC. El cumplimiento de esta exigencia en instalaciones con múltiples interacumuladores en paralelo es técnicamente complejo, porque la sonda de temperatura gobierna el arranque y la parada del equipo desde un solo punto, sin garantía de que todos los depósitos alcancen la consigna simultáneamente.
La regla de diseño consolidada es de 0,25 a 0,30 m² de superficie de serpentín por cada kW de potencia nominal de la bomba de calor, lo que supone entre 2,5 y 3 veces la superficie de un interacumulador convencional diseñado para caldera. Esta diferencia se explica porque la bomba de calor entrega agua a 45–55 ºC en lugar de los 70–80 ºC de una caldera, lo que reduce drásticamente el gradiente térmico disponible para el intercambio. Una bomba de calor de 10 kW necesita por tanto un serpentín de entre 2,5 y 3,0 m².
En interacumuladores con serpentín, la aproximación térmica al final del ciclo de carga no debería ser inferior a 5 ºC: la bomba de calor debe entregar agua al menos 5 ºC por encima de la temperatura de consigna del depósito para que el intercambio tenga sentido termodinámico. Con intercambiador de placas externo en contracorriente y caudal regulado, la aproximación puede reducirse a 2–3 ºC, lo que permite trabajar a temperaturas de condensación más bajas y mejora el COP del equipo entre un 4 y un 8 % por cada grado que se reduce la temperatura de condensación.
Depende del equipo y de las condiciones de operación. La bacteria Legionella se inactiva de forma fiable a partir de 60 ºC, pero muchas bombas de calor aerotérmicas no alcanzan esa temperatura de impulsión de forma eficiente cuando la temperatura exterior es baja, que es precisamente cuando los ciclos de desinfección tienen mayor penalización sobre el COP. La práctica habitual de fabricantes como Daikin, Vaillant y Mitsubishi es utilizar la resistencia eléctrica de apoyo para el tramo final del ciclo de desinfección, limitando la operación del compresor a la parte del ciclo donde el gradiente térmico es suficiente. Programar el ciclo en las horas centrales del día, cuando la temperatura exterior es más alta, reduce significativamente el consumo eléctrico del proceso.
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