Hoy he encontrado tiempo para hojear el nuevo RITE, y el número de cambios que introduce es significativo. En primer lugar me ha llamado la atención lo que profundiza el documento en algunos aspectos técnicos. Leer los apartados dedicados a la exigencia de calidad del aire exterior se parece a estudiar los manuales de comunicaciones de la Armada, encriptados.
No creo que en las escuelas de FP enseñen criptografía, ni que en los comercios de calefacción vendan la máquina Enigma. Mejor reír que llorar.
También son muy explicitas, las condiciones de filtración del aire, está claro que esto era necesario, pero quizá el método reglamentario sea un poco tedioso.
Importante novedad es que el reglamento obliga a calcular las cargas térmicas a varias horas del día, con lo que ya podemos ir jubilando nuestra vieja hoja de excel. La verdad es que esto tiene un trasfondo mucho mayor de lo que parece, de entrada no existen suficientes bases de datos de datos climáticos, y las que hay trabajan con medias mensuales, en el mejor de los casos. Parece que no habrá más remedio que pasarse a algún software de simulación horaria, previo pago, claro esta.
Llaman la atención las nuevas condiciones a las calderas, continuistas con lo dicho por el nuevo reglamento de gas, e incluso más restrictivas; de ahora en adelante, chimeneas a cubierta en todo caso, excepto en reformas donde se empleen calderas de condensación de bajo NOx clase 5 o en viviendas unifamiliares. Además aparece la obligación de instalar conducto de humos en todo caso, incluso sino se prevé caldera.
De lo que he visto hasta el momento, no me ha gustado la excesiva dificultad de comprensión que plantean algunas partes, lo desproporcionado de algunas medidas y el excesivo intervencionismo del reglamento en cuanto a aspectos no legislativos.
Por un lado parece que el enfoque del reglamento es prescriptor, tratando de definir al máximo las soluciones, para lograr uniformidad en los criterios y facilitarle el trabajo al instalador, y por otro lado el legislador ofrece apartados filosófico-esotéricos donde se incluyen, por ejemplo, catorce tipos de aire a elegir, según 4 métodos de cálculo distintos, con lo que ventilar un estanco requerirá la lectura del “Ashrae Handbook” o un master en el MIT. Y después me preguntas porque no me gustan los reglamentos.